THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

sábado, 23 de agosto de 2014

Balance estival con momentos y momentos y momentos que se perderán para siempre


Hay dos épocas del año para hacer balance. Una es cuando abandonamos diciembre y miramos atrás para despedirnos de lo vivido y abrimos la puerta de lo nuevo el primero de enero. La otra, cuando las vacaciones de verano se acaban y oteamos los primeros días de septiembre convocando a la magia del otoño y toda la fuerza de su creatividad. Como cuando íbamos a la escuela, al Instituto y luego ya a la Universidad, todo tiene otra oportunidad en los albores de septiembre. Esos días de regreso a los espacios comunes, a las caras de la cotidianidad anhelada, al curso donde suceden los grandes y pequeños acontecimientos de la vida, esos instantes de esperanza que he escuchado trotar tantas veces en mis adentros. Si me concentro, puedo sentir chispas de euforia nacidas en los primeros días del septiembre mediterráneo. Son destellos de aplauso de lo que todavía no ha ocurrido y luego nunca alcanza las expectativas. O sí, pero de otro modo. Siempre de otro modo.


Ahora miro atrás y el tiempo y mis apreciaciones están comprimidos en mis libretas. Descubro infinidad de notas que han querido convertirse en artículos breves, en reflexiones largas, en visiones con ganas de emerger, en recomendaciones que solo ahora puedo hacer aunque lleguen tarde. ¡Y qué si es absurdo recomendar una obra que ya no está en cartel! ¡Está en mi memoria! ¡Recomiendo encarecidamente Baby Bum de Accidents Polipoètics! Ese par de locos ultrapoéticos que siempre que los vuelvo a ver hasta mis tripas los aplauden. Tuve la suerte de que mi buena amiga Carme Tierz me invitara al estreno: ¡qué gozada! Les recordamos que si te haces a ti mismo, te sobrarán piezas. Así comienza este pequeño pero gigante espectáculo de estos dos atorrantes y lúcidos poetas. Las mujeres que se pintan las uñas están preparando su fuga. ¡Dios, qué grandes heteros! La quería con todas sus fuerzas pero detestaba hacer ejercicio. ¡Enorme! Dejamos de ser niños en el momento en que comprendemos por qué Sofía Loren se casó con Carlo Ponti. Solo el genio de tamañas imaginaciones puede pergeñar una afirmación de tal calibre. A poco más me atragando con las carcajadas. Peluquería: ¿se hacen mechas las mujeres a punto de explotar? Esteticienne: ¿La permanente de la mujer hace trascendente al hombre? Vivió una vida llena de errores, acertó. Existencialismo: vivir la vida como si fuera una fiesta a la que no has sido invitado. Mercado negro: El otro Judas lo hubiera hecho por 29 monedas. Esperanza: al final de la luz siempre hay otro túnel. Final: Ante la confusión de quién es el enemigo exigimos el retorno inmediato de Fraga Iribarne. Señoras y señores, recuerden que lo malo de las palabras es que se ponen perdidas de letras. Accidents Polipoètics, tienen cuerda para rato, por parafrasear uno de sus polipoéticos escritos. Estés en la playa, en el monte, haciendo trekking en la copa de un pino africano o en la cima de unas estanterías de un supermercado finlandés, por favor, ve a verlos cuando representen cualquiera de sus múltiples y orgásmicos recitales polipoéticos, no solo no tienen desperdicio sino que no tienen complejos a la hora de ser elegantemente ostentosos en su simplicidad más genuina cargada de humor y fina ironía. Te haces más inteligente entre su público, te parece que te están diciendo, recordando, recitando algo que tú has pensado, imaginado, escrito, recitado, interpretado o lo que sea antes, solo que en el campo cuántico del conocimiento Xavier Theros y Rafael Metlikovez lo pillaron antes y te lo devuelven brillantemente afilado por sus urpas sin limar, porque ellos son de los que se quedan, de los que se quedan en tu memoria y en tu corazón. Estuvieron del 22 de mayo al 8 de junio en La Seca de Barcelona. ¡Qué vuelvan!


Otro gran momento escénico que he querido escribir y reconocer pero que no he podido hasta ahora mismo, sucedió en el Lliure de Gràcia. Mi buen amigo, Xavi Abad, me invitó a ver Dies feliços, de Beckett con dirección de Sergi Belbel e interpretación de Emma Vilarasau. Asistí a la consagración de una actriz ahora sí definitivamente intocable. Ya lo era, ¿no? Me replicó una buena amiga al relatarle la experiencia con el relato pormenorizado de la ovación final durante varios minutos y con el público de pie, incluido el Conseller de Cultura y otras figuras de la profesión. Rendición y pleitesía de una platea entregada a un abanico interpretativo francamente impresionante. Si tenía mis dudas con respecto al montaje -que no al texto, un gran clásico que se renueva tiempo a tiempo y nunca pierde su furor y actualidad- se disiparon en el transcurso de la obra. Me encantó esa propuesta pos Ikea-Custo New Fashion in New York Outside o cómo ofrecer un traje a medida de un clásico a una actriz de presente con nupcias de futuro inolvidable. De pronto, me vino aquella escena magistral de Agost, de Tracy Letts, también dirigida por Belbel en el Nacional, final del segundo acto, en la que el personaje de la misma Emma Vilarasau, con su aguda e inquebrantable voz grita Ara mano jo! (Ahora mando yo), en alusión a recoger el relevo de la mater familia interpretada por Anna Lizarán. Sobran las palabras. Aparte de que a ningún crítico se le hubiera pasado por la imaginación en los últimos años hacer una crítica desfavorable sobre cualquier personaje interpretado por Anna Lizarán (eso es ser intocable), ¿quién recoge el testigo? Sé que son dos perfiles de actriz muy diferentes. Pero ambas comparten el riesgo de querer hacer siempre cualquier papel: versatilidad. Una característica al alcance de muy pocas. Eso sí, nadie se pasará nunca como se pasaba Anna Lizarán. ¡Qué arte con la desmesura!


En los últimos días, la muerte de tres intérpretes notables nos ha tocado. La más cercana Mercè Anglés, cuya desaparición me consta que ha afectado a la escena catalana y que para mí va tan ligada a aquella salita entrañable del carrer Perill de Gràcia llamada Artenbrut. Después Robin Williams, actor de licuoso talento que realizó intepretaciones maravillosas en películas inolvidables como El club de los poetas muertos o El rey pescador, por citar mis dos preferidas. Y por último una muerte que ha despertado mi memoria personal: Lauren Bacall. No solo porque tenía el mismo nombre que yo sino porque una vez coincidimos en el mismo espacio y tiempo: en los lavabos de un edificio espectacular de Nueva York en cuya sexta planta se celebraba un homenaje a Arthur Miller. ¿Qué qué hacía yo allí? Habíamos viajado mi compañera Àngels Aymar y yo como resultado de un intercambio de autoras. Magnòlia, de Aymar y La vida somiada, de una servidora, fueron interpretadas como reading en una sala llamada The Players el 19 de mayo de 2001, justo antes de la caída de las torres. Debía ser el 17 o el 18 de mayo. Àngels, que era mi traductora oficial, pues por aquel entonces mi inglés aún era mucho más defectuoso, me dijo, nos han invitado al 'lunch' commemorativo de los 50 años de la sala que este año se hace entorno a la figura de Arthur Miller, ponte otra cosa que no sea tejanos. A lo que repliqué. ¿Pueden ser unos tejanos negros? No parecen tejanos... Es que no he traído nada más. Como no hablaba inglés, solo catalán con Àngels y castellano con Marion Jones, el traductor oficial de Àngels así como de otros renombrados dramaturgos como Belbel o Batlle, lo que hacía era comer a todas horas. Para mantener la boca ocupada. Y cuando no tenía la boca ocupada, visitaba los lavabos de todos los edificios en los que entraba. Entré en aquel lavabo y a la primera que vi fue a la actriz que interpretaba a Blanche en Las chicas de oro, no recuerdo su nombre, y después, con su porte mayestático, como salida de un fotograma en blanco y negro pero sin humo, Lauren Bacall abrió la puerta y se lavó las manos. La miré poco. Me hubiera quedado embobada. ¡Guau! Estaba al lado de una estrella del Hollywood dorado, yo, una pobre mindundi que había escrito una obra que habla de las personas que se deciden a llevar la vida que quieren y las que no son capaces de apostar por eso y siguen dormidas. Quizás debí mirarla un rato más largo, a riesgo de parecer una paleta. Seguro que me hubiera despertado entonces y no hubiera hecho falta llegar al dos mil doce. Dios, los maya, los inca, los toltecas, los celtas, el continente americano y el espíritu del Gran Manitú la tengan entretenida jugando una gran timba de póquer y silbando despreocupada, pues allí no importa si vienes o no, el tiempo, el espacio y el alma son otra cosa.


Entretanto, septiembre espera con su sombra alargada penetrando en el Mediterráneo. Vengo. 

(*) Fotografía Barcelona Blue de Gertrudis Losada



martes, 5 de agosto de 2014

Julio Cortázar y Cris, un amor correspondido



Su hermosa opción está en proyectar a planos imaginarios un contenido histórico, trágicamente real, que no sólo guarda su sentido más preciso, sino que multiplica su fuerza en la otra imaginación, la de ese lector que ahora entra en la casa, que tiende la mano hacia la primera puerta, por supuesto prohibida, por supuesto fascinante, abriéndose un recinto en cuyo extremo hay una segunda puerta, por supuesto prohibida, por supuesto fascinante.
Invitación a entrar en una casa, Julio Cortázar.
Prólogo del libro de cuentos La tarde del dinosaurio, de Cristina Peri Rossi.

Julio Cortázar y Cris es el último libro que ha publicado Cristina Peri Rossi, la prolífica y extraordinaria escritora uruguaya afincada en Barcelona. Pero no el último escrito. Faltaría más. Su creatividad es imparable. Su producción también. Hace ya muchos días, allá por principios del pasado julio se presentó Julio y Cris en la librería Helios. Una librería en blanco. Para escribir vida y ficcionar encuentros. Con cafetería, espaciosa, luminosa y con un aire equilibrado entre el acondicionado y el natural. Un espacio acogedor que no conocía. De esas librerías que invitan a leer y a amar en secreto desde las líneas perdidas de una carta que nunca llegará a su destino. Incluso a comprar.


Se cumplen ahora cien años del nacimiento de Julio Cortázar y treinta de su muerte. Cristina Peri Rossi empieza su charla agradeciendo al dueño de librería Helios, donde ella escribe y pasa buenos ratos -lugar de escritura, dice-, a la cónsul de Uruguay, Noelia Martínez, a Silvia Roig que amorosamente le está rehaciendo su página web, a Nuria Amat sin cuya cariñosa presión difícilmente hubiera escrito este libro, a Carles Duarte, poeta, y a Helena Castro, que da clases en EEUU de poesía y literatura y escribe también poesía de amor de mujer. Helena será su interlocutora y hará una breve introducción del libro. Justo cuando están empezando el relato, detrás de los ventanales pasa una nutrida manifestación a favor de Can Vies: Can Vies no es toca, les companyes tampoc. Llibertat detingudes.


Cristina Peri Rossi insiste en que la presentación será, es, breve e informal. ¿Cómo surge el libro? El libro tiene dos partes. Se trata de un resumen de los pequeños momentos, no de unas memorias de su amistad con Julio Cortázar. Esto no es un libro sobre Julio Cortázar o del amor de Julio Cortázar por Cristina, es un libro de Cristina sobre el amor por Julio Cortázar. Amor correspondido, advierte Helena. Y es que si Los 15 poemas de amor a Cris que Julio Cortázar le escribió aluden a la imposibilidad del amor cortés, en realidad, su amor es un amor con vocación eterna, pero no porque fuera imposible, no, sino por todo lo contrario, porque era posible hasta la extenuación en la imperiosa necesidad de los mundos compartidos.
Cristina Peri Rossi explica que la primera parte se escribe al pulso de Nuria Amat y ocurre hace años. Recuerda que su amistad con el escritor argentino duró diez años, de 1973 a 1983. Emerge la anécdota del banquito para alargarle la cama a los pies de Julio en el piso de exiliados de la Meridiana. También repasa la época en la que pasaron días de vacaciones en Deià (pueblo de Dios) y cómo Julio fue de las pocas personas que la vio escribir. Eso ocurrió en Deià. De hecho la gente piensa que mis libros se escriben solos, añade con humor. Por aquella época andaba sumergida en su novela La nave de los locos.

- Vas a escribir una gran novela -le auguró Julio.

Éramos unos cuantos exiliados, mayores de 40 años, fumadores empedernidos. Y bajábamos a una cala cuyo acceso era muy accidentado. Para colmo la cala tenía poca arena y no había parasol. Cuando volvíamos, subíamos doblados. Para que os hagáis cargo de cómo podía ser una conversación nuestra, va Julio y dice:

- Che, ¿cómo se llama esta cala?
- Che, yo qué sé cómo se llama esta cala.
- Se tendría que llamar cala-midad.

Las conversaciones entre Julio y Cristina tenían un aspecto más lúdico que sesudo. En contra de lo que una se puede imaginar entre dos intelectos y compromisos humanos de este cala-do. La gente cree que cuando dos escritores se juntan hablan de libros, pero eso no es así, hablan de libros los profesores y los críticos, apunta Peri Rossi.
Ni a Julio ni a Cristina les gustaba el ejercicio físico. Julio y Cris siempre eran los últimos de la expedición. Cristina, por ejemplo, arrastra problemas respiratorios no solo de su época de fumadora, de pequeña sufrió una tuberculosis.

- Nadie puede ser un buen escritor si le gusta el ejercicio físico -provoca Cristina Peri Rossi.

La amistad intensa entre Julio y Cris se sucede entre los años 1975 y 1980.

- Conversar no produce dividendos, solo placer, afecto, cariño... El tiempo para nosotros no es un dividendo económico. La amistad es una religión, afirmaba Borges –explica Cristina. Con mi amiga Luisa, ¿Luisa? Allí está. La primera vez que nos vimos estuvimos, ¿cuántas?, nueve horas de café en café...

Julio Cortázar era un hombre de intereses muy amplios. De lo único que quizás no sabía era de fútbol, pero por ejemplo, le encantaba el boxeo, Luna Park. Existe el prejuicio de que la cultura es un tema serio. Mientras la ciencia es certeza, la cultura es complejo, duda, punto de vista. Lo divertido y lo serio no se contradicen, se complementan. Aquí me asalta uno de los lemas de cabecera del maestro Gila, gracias al cual le estreché la mano a Cristina Peri Rossi por primera vez en la UB, el humor es una cosa muy seria.
El discurrir de los argumentos, las historias, los diálogos y el tejido tanto de la gramática como de la semántica de Cristina Peri Rossi no solo despierta carcajadas de placer, sino que es como un cuento de las mil y una: no quieres que se acabe nunca. Cristina Peri Rossi habla despertando el mismo interés que cuando escribe, y eso no ocurre con tod@s l@s escribidor@s.

- Che, ¿cuál es la mejor librería de Barcelona? -pregunta Cortázar en una de sus visitas.
- Para mí la Laie -responde Cristina. Por aquel entonces era la única que tenía servicio de cafetería.
- Vamos, que tengo que comprar libros para Nicaragua.

Como siempre entonces, no había nadie, apostilla la Cristina del presente.

- ¿Qué querés mandar?
- Solo libros escritos por homosexuales.
- ¿Qué?
- Solo libros escritos por homosexuales.
- Solo libros escritos por homosexuales...
- Monge quiere escribir.

Monge, el ministro del Interior nicaragüense, era homófobo, entre otras cosas, señala Cristina.

- Me ha pedido que le enseñe. En cuanto lea a Kavafis le va a encantar. Entonces le diré, ¿te gustó? Pues es homosexual. ¿Y Wilde? Pues también. Y así con todos.

Él era muy consciente de lo que defendía, remarca Peri Rossi. Hay que estar adentro para cambiar las cosas, decía Cortázar.


La segunda parte del libro son los escritos que tienen que ver con la ausencia y la muerte de Cortázar.

- La diferencia más grande que teníamos era su gusto por lo sobrenatural, por lo extraordinario, por lo que no se puede explicar con la razón. Yo siempre procuro buscar lo racional pero me pasan tantas cosas extraordinarias como a él.

El inserto de lo sobrenatural, de lo extraordinario no es baladí, de hecho se revela como fundamental. Cristina penetra en los días en que la enfermedad tenía secuestrado el cuerpo de Cortázar. Habla con Aurora, la primera mujer de Cortázar, su amiga siempre, su testaferro ahora, todavía. La fragilidad, la vulnerabilidad, la capacidad enorme de amar de una mujer de carácter y franquezas como es Cristina Peri Rossi, están tan intrínsecamente vinculadas a su escritura como a su vida.

Si me necesitás, voy, pero no sé si lo voy a poder soportar...
- No vengas, no vengas, porque está como una burbuja.

Ese día el teléfono empezó a sonar. Me voy fuera de Barcelona, decide Cristina. Cuando volví los ladrones habían intentado abrir la puerta. Esa noche estoy con insomnio, con pastillas, escucho un estruendo. ¿Qué ha pasado? Terra Lliure ha puesto una bomba. La catástrofe que convocó la muerte de Julio Cortázar. El primer libro que me regaló Julio fue un diccionario en francés sobre la adivinación. Cada vez que hacemos un acto de homenaje a Julio Cortázar pasan cosas y se oyen ruidos extraños. Hoy pasó la manifestación de Can Vies. Y el altavoz de la derecha no paró de hacer ruidos extraños. Y luego todas las cosas que no vemos, no escuchamos, no sentimos pero están ahí, al otro lado de la puerta, por supuesto prohibida, por supuesto fascinante.


El PIB, el producto interior bruto de un país no está relacionado con el dinero sino con la felicidad que es capaz de generar, afirma Cristina Peri Rossi. De nuevo Cristina Peri Rossi nos recuerda que un ejemplo ético como el de Julio es muy difícil que se de en al actualidad. Destinaba la mayor parte de sus réditos a su madre, a su hermana, a Nicaragua y a la revolución cubana. Rememora Cristina un día en que Gabo cerró el restaurante Reno para un grupo de escritores entre los que se contaban ellos. Vamos a charlar comiendo, parece que los invitaron de esta guisa. Parto de la base que tengo dificultad para hablar y comer al mismo tiempo, advierte Cristina.

- Che, el tiempo que pierden en comer -dijo Cortázar.

Su misión era escribir.

Soy inmortal -le decía Julio a Cristina a veces, a sabiendas que la ponía de los nervios cada vez que lo oía decir eso.

Por supuesto dicha afirmación nada tenía que ver con ínfulas de gloria literaria o vanidades insoportables varias. Tenía que ver con lo extraordinario, con el ser Cortázar que lo ocupaba, con el cronopio avezado que ve más allá de lo aparente, con una mirada oblicua que penetra puerta tras puerta y nunca tiene miedo a lo desconocido, con el tiempo que somos todos y que aun muertos seguimos siendo.
De ahí que Cortázar siga vivo. Quizás escribiendo en arena mojada para los pájaros. Quizás abriendo puertas infranqueables para los exploradores que venimos desde atrás. Quizás contemplándonos amoroso mientras ascendemos calas de especial dificultad mientras nos preguntamos si estando dentro conseguiremos algún día hacer más habitable este mundo de mundos.


P/D. Una noticia: en septiembre nuevo poemario de Cristina Peri Rossi. La noche y su artificio. Creo que será uno de mis mejores poemarios lírico-erótico-sensual-sentimental con pequeñas dosis de ironía delicada en algún poema. Cristina cree, yo estoy convencida.


(*) Fotos de Gertrudis Losada


martes, 22 de julio de 2014

Un mundo de sordos, ciegos, mancos, tartamudos, mutilados




El dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos. 
C. S. Lewis

Yo tenía razón. Sólo que eso no significa nada. Wislawa Szymborska
En ocasiones me despierto en la mañana con sentencias que no sé de dónde me vienen. Quizás del otro lado. Aunque no sé si al otro lado hay alguien. Ni cómo es ese alguien, si es que existe. Ni siquiera sé si esto que llaman realidad va más allá de un matrix descomunal con el que una mano oculta juega. Últimamente lo que me apega al suelo es mi cuerpo. Única isla de la que me fío. En la que creo y desde la que creo. Toda la vida dándole la patria potestad de la conciencia, de la moral y de la guía a la razón y ahora, ya lo advirtió Casandra en el poema de Szymborska, nos damos cuenta de que no importa. ¿Qué importa que tengamos razón si el dolor nos enloquece? ¿Qué dosis de dolor estamos dispuestos a tragar para empezar a digerir la vida? ¿Cuántas lágrimas han de verter las mujeres de esta tierra para que los ríos secos de la incomprensión y el odio regresen a sus cauces de compasión y vida?
Así que me despierto en la mañana con una certeza que no sé de dónde procede: están pagando una deuda de carga infinita y no saben cómo parar. Si el alarido de sufrimiento de las víctimas es insoportable, el hedor que emite la sangre de los cuerpos que lanzan las balas y dejan caer las bombas, es igualmente insoportable. ¿Quién empezó primero? ¿Quién hizo más daño a quién? Porque tú, porque yo. Porque, porque, porque. La razón de nuevo nublando la compasión. Mientras, seguimos contaminando el presente para que no haya paz en el futuro. Terrible.
Soy creyente. Creo en la vida. Creo que las guerras, los genocidios y las torturas organizadas pueden desaparecer. Quizás no soy tan optimista en cuanto a las miserias cotidianas del ser humano. Pero sí, como comunidad de la tierra siento que podemos transformarnos. Sin embargo, mientras sigamos transmitiendo este ensordecedor dolor a nuestros hijos y nuestras hijas, los sordos seguirán poblando la tierra. Tierra cuyo cansancio está a punto de darnos una gran bofetada.
Quizás la pregunta sea: ¿sabremos vivir sin sufrimiento como especie?
Pero no me hagáis mucho caso, haceos caso a vosotr@s mism@s, una servidora solo es una sorda más que a veces se encuentra un pétalo solitario en el suelo del subway y se atreve a respirar. ¿O es suspirar?

(*) Foto de Gertrudis Losada

martes, 24 de junio de 2014

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo o cómo Julio Cortázar sigue vivo en su amiga Cristina Peri Rossi III




La precipitación y el arrebato, la creación precipitada con la esperanza de que el momento de éxtasis poético libre a la vida de su peso, nos libre del oficio de ser hombres
María Zambrano

Mi recuerdo de Cortázar en vivo remite a un estupenda entrevista en blanco y negro del mítico programa 'A fondo', de cuando el género de la entrevista televisiva se hacía en profundidad, con tiempo y sin miedo a la falta de audiencia. Cortázar fuma y le detecto una rareza simpática en la pronunciación de las erres que me parece va más allá del uso del francés en su vida cotidiana en París. Y el momento que me viene siempre a la memoria lo relaciono sistemáticamente con el cuento de los conejitos blancos. Si yo hubiera tenido un apretón, no estaría aquí. Le dice Cortázar a su entrevistador. Si la necesidad de escribir un cuento le hubiera absorbido se hubiera visto obligado a anular la entrevista, confesión pura de lo que puede suponer el proceso creativo, que sustrae y secuestra al escritor/a de manera que no hay opción a hacer otra cosa.

Las cosas no se disfrutan más si se las tiene que si se las desea
Cristina Peri Rossi

Cristina Peri Rossi sigue repasando sus recuerdos, sus experiencias y la vida compartida con Julio Cortázar en esta conferencia testimonial estupenda que va dando desde el púlpito del humor y la ternura. Se agradece sobre todo que nos acerque al hombre comprometido que cuando venía a su casa de la Meridiana dormía en una cama con la extensión de un banquito porque si no los pies, de lo largo que era, se le quedaban colgando. Que nos relate esa manera casual que tenía de dejarse caer por Barcelona los doce de noviembre, justo el día de mi cumpleaños. Nos acerca al poeta, ese escritor que creía que el grado  más alto de la escritura es la poesía. Tú no sabes la cantidad de poemas que he tirado, le confesaba. Poesía es un estado de ánimo, dice Peri Rossi. No es el verso, es la mirada poética. Julio me envió una carta con poemas que me dedicaba que me obligó a cambiar de papel, reconoce Cristina Peri Rossi que pasa de ser rapsoda a musa por obra y arte de Cortázar. Ahora era musa y puedo decir que he sentido la incomodidad de las musas. La musa es el objeto, comparte la escritora uruguaya.
No olvida Cristina Peri Rossi en su recorrido por la memoria de una época recordarnos que ser escritor es tener compromiso político y Julio lo tenía, hasta el final. Incluso cuando las posiciones políticas son difíciles de defender.
-        Yo puedo pedirle a Fidel que suelte a Reinaldo Arenas pero si no soy amigo de Fidel, ¿quién se lo va a pedir?



Con su obra y su espíritu Julio se convirtió en un símbolo de la juventud. Ser joven es ser experimental, es ser antiacadémico. Pero Julio no tenía nada que ver con el glamour. Tenía un ética de los años 70 de esas que te impiden sentirte bien si te compras un bolso Vuitton. Una de las grandes cualidades de Julio es que Julio consiguió ser siempre el mismo. Estaba tan exento del imperio del glamour, que no le gustaba la televisión. Mercedes Milá, cuando era la otra, se enteró que venía a Barcelona y lo invitó a su programa. Julio dijo que no pero yo le dije, ¿no querés hablar de Nicaragua? Ah, Nicaragua... La entrevista se realizó en los estudios de Sant Cugat y el programa le regaló un Cartier. Julio me miró cómplice e iniciamos una escena de falsa discusión que derivó en el regalo del Cartier a la azafata con las disculpas de Julio. La diferencia entre Salinger y Cortázar es que para aislarse del glamour a Julio no le hizo falta pasar por ninguna guerra.


¿Qué es la literatura? Compromiso político
Cristina Peri Rossi


Julio Cortázar responde al clarividente aforismo de Kafka: 'el escritor a veces es un reloj que adelanta'. Narra el presente y baticina el porvenir. Pero ser ese faro tanto literario como humano no le impedía disfrutar de las novelas de Corín Tellado en el trayecto de tren entre París y Barcelona, que le entretenían mucho.
Hacia el final de su conferencia testimonio, Cristina Peri Rossi lee el fragmento de una carta fechada el doce de julio de mil novecientos ochenta y uno, desde Aix en Provence, donde pasaba unas vacaciones con su mujer Carol Dunlop. Unas palabras que nos llegan como si el propio Cortázar fuera quien arrastrara de manera rara esas erres afrancesadas. Un párrafo que habla precisamente del ámbito de la vida privada del escritor. Lo que se escribe y se envía en privado no debe ser publicado tan alegremente como se hace hoy en día.


A un escritor menor siempre se le puede corregir, a uno mayor, no.
Julio Cortázar

El público asistente hubiéramos podido seguir una, tres o veinticinco horas más disfrutando de la experiencia, las anécdotas y la vida compartida de dos inolvidables amigos, Julio y Cris. Ahora vamos a esperar a la edición del libro para seguir imaginándonos cómo era todo entonces. Un lugar a medio camino entre el juego y la dificultad de vivir salvado por el ejercicio de la amistad, un territorio donde el juego era, es, sigue siendo, una cosa muy seria.
Al deshacerse los aplausos, me acerco a la mesa con una sonrisa de satisfacción que refleja no solo la vida de Julio y Cris sino también la mía propia, la de mis amig@s escritor@s. Espero que Cristina atienda a otras personas y finalmente me presento y le estrecho la mano.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo o cómo Julio Cortázar sigue vivo en su amiga Cristina Peri Rossi II

En el arte, como en la vida, nada ocurre casualmente
Antón Chéjov




El espacio de solemnidad que me trasmite el edificio de la Universidad de Barcelona, unida al patio atestado de estudiantes silenciosos y a los porticones de 'La Capilla' cerrados a cal y canto y con la advertencia de no pasar coronando mi falta de puntualidad, me disuaden de algo que acostumbro a hacer: priorizar mi deseo por encima de la urbanidad. Algun@s le llaman morro, pero yo le llamo necesidad. En un banco de madera, tras dudar unos instantes, veo una chica que lee un libro.

- Es una pena, sí, porque voy a hacer mi trabajo de fin de curso sobre Cortázar y tenía muchas ganas de escuchar a Peri Rossi. Justo he llegado y ya estaba cerrada la puerta.

La chica y yo hablamos durante un rato y decido esperar a que acabe la intervención de la escritora uruguaya para, al menos, saludarla y decirle que no he podido entrar. Tengo pensado ahorrarme que en el correo que me envió la hora era la de su comparecencia, no la del inicio del acto, detalle que bien mirado podría aprovechar para ofrecerme como ayudante personal, al estilo de Rilke con su maestro. Pero de pronto la puerta se abre y salen dos hombres. Lo veo claro. Si salen, se puede entrar.

- ¡Ven! -le indico entusiasta a la chica del banco – ¡Entremos!

Le sonrío a modo de despedida mientras busco un buen sitio y veo como se acomoda en el lateral de la pared. Miro hacia la mesa y Cristina Peri Rossi está acompañada por una mujer llamada Mercedes Serna, profesora de la Universidad. ¡Todavía no ha empezado! ¡Yuju! Para mí una charla de Cristina Peri Rossi sobre su amistad con Julio Cortázar significa lo mismo que para una amiga mía un concierto de Madonna que empiece con una versión remaxterizada del 'Like a Virgin'. Para que os hagáis una idea.


Cristina Peri Rossi llegó a Barcelona en 1962 como exiliada, huyendo de la dictadura uruguaya, país que ahora goza del único presidente del mundo al que parece que de verdad no le importan ni el poder ni el dinero -hablo de Mújica, por supuesto-, estado que marcó su vida como queda reflejado en su extensa y fructífera obra. Y aunque el origen de su relación con Julio Cortázar procede de una carta que le envió el mago de la imaginación a Peri Rossi a raíz de su primera novela a la editorial que la publicó en Montevideo, será en Europa donde se conozcan. La carta le llega a Cristina Peri Rossi en medio del desierto de Oklahoma, una masia perdida en Sant Cugat cuando aquel territorio parecía el desierto de Oklahoma, tiempos en que Peri Rossi está intentando sobrevivir en una situación muy precaria. Tu novela me ha hecho tirar el original de El libro de Manuel, le escribe en esa carta Cortázar, me gustaría encontrarte y que me contestaras. Y yo estaba perdida en Sant Cugat, añade irónica hoy una Peri Rossi que tiene el mismo punch en directo que en sus más mordaces poemas. El encuentro se produce en París el 30 de enero de 1973 y es el principio de una gran amistad, de esas imperecederas, de esas que me recuerdan algunas que mantengo en la actualidad con amigos y amigas mías poetas y dramaturgos, de esas que se disfrutan incluso cuando ya no es posible hablar con el ser querido y admirado, aunque, por supuesto, haya otras formas igualmente interesantes de comunicación. ¿Cuáles? Otro día, que eso vale dinero, o tiempo, u otra cosa.
Cristina Peri Rossi pertenece a una generación de escritores y escritoras que entienden la literatura como un compromiso político y no tienen miedo a manifestarse, ya sea por escrito, ya sea en directo. Quiero remarcar esta contundencia con la que Peri Rossi se expresaba el martes 5 de mayo en 'La Capilla' de la Universidad de Barcelona porque vivimos una época de gran alabanza hacia la libertad de expresión pero a la hora de verdad muchos y muchas de los que nos dedicamos al acto artístico tenemos problemas para ser claros. ¿Qué es literatura? Compromiso político, dice sin pestañear con su acento suavizado pero netamente uruguayo. El buen escritor, la buena escritora tienen el don de narrar el presente y baticinar el futuro, añade, el escritor a veces es un reloj que adelanta, dice además citando a otro gran oráculo como fue Franz Kafka.
Poseída por una corriente que antaño me recorría mis capilares más parapénticos, voy tomando nota de todo lo que dice Peri Rossi. Y voy imaginando cómo lo voy a compartir. Cómo lo voy a difundir para que tod@s aquell@s que no han tenido la oportunidad de asistir a un acto tan hermoso puedan adquirir un pedacito de este cielo poético antes de que salga el libro Julio y Cris (Menoscuarto) donde de su propio puño y letra podremos disfrutar de esta intensa, literaria y fiel amistad mantenida durante toda una vida.
Me quedan unas cuantas anécdotas, observaciones y un cálido estrechón de manos entre dos mujeres que se encuentran tras citas previas del destino, pero todo tiene su tiempo y las cosas no suceden cuando se desean sino cuando tienen que suceder.


(Continuará)

viernes, 16 de mayo de 2014

La mesa redonda '¿Hay que apostar por una autoría de género en el s.XXI?' inaugura las actividades del PRIMAVERA VACA 2014



El V Ciclo de lecturas dramatizadas PRIMAVERA VACA organitzado por PROJECTE VACA, Associació de Creadores Escèniques de Catalunya y Fundación SGAE este año ha ampliado el arco habitual de sus actividades. Aparte de la representación de lecturas dramatizadas a partir de las obras seleccionadas a concurso, el actual PRIMAVERA VACA 2014 ha querido marcar un precedente en el intercambio de pensamiento y debate con una mesa redonda que tenía como punto de partida una pregunta: ¿HAY QUE APOSTAR POR UNA AUTORÍA DE GÉNERO EN EL SIGLO XXI?

Para valorar el panorama actual de la autoría teatral escrita por mujeres, y si esta autoría es o no de género, contamos con la presencia y la sabiduría de tres mujeres que son, prioritariamente, dramaturgas: Rosa Victòria Gras i Perfontan, poeta, dramaturga y doctora en Filologia Catalana; Beth Escudé i Gallès, dramaturga, directora y professora de l'Institut del Teatre y, Cristina Clemente, dramaturga, directora y guionista.

A la pregunta que encabezaba el debate, las tres autoras contestaron afirmativamente aunque Cristina Clemente puntualizó algunas cosas al respecto, la temática más propiamente de género no me mueve a la hora de escribir, yo tengo un compromiso con la vida no exento de una realidad femenina.

A la hora de definir de qué hablamos cuando hablamos de autoría de género, Rosa Victòria Gras, con mucha obra ecrita, publicada y representada en forma de lectura dramatizada aunque nunca montada en un teatro profesional, dejó claro que la autoría de género es un eufemismo de autoría feminista. Gras abundó en este sentido no es lo mismo teatro escrito por mujeres con una manera concreta de ver a las mujeres y las personas que tenemos un punto de vista femenino, como las que estamos ahora aquí. En referencia a la temática, Rosa Victòria Gras estableció dos lineas generales: la problemática alrededor 'yo' como pueden ser temas como la soledad, la identidad, etc.., y la problemática de corte 'social' como la desigualdad de salarios, la manera diferente de ver las guerras hombres y mujeres, la violación de mujeres y niños y niñas, el aborto, etc...También, añadió, es diferente la mirada y el efecte que instituciones que representan a la justicia o la religión, por ejemplo, tienen a la hora de incidir en hombres y mujeres. En referencia a la religión, habló de la aplicación de Sharia en algunos paises islámicos o casos concretos recientes en la jerarquía eclesiástica católica del estado español... Para acabar de redondear su primera intervención, advertió del peligro de los prejuicios que algunos y algunas tienen cuando analizan el teatro de autoría feminista, como una cosa panfletaria carente de valor y talento.

Beth Escudé i Gallés, socia fundadora de PROJECTE VACA en 1998, inició su intervención afirmando que no tiene miedo al panfleto porque a veces ha sido un formato necesario. Después de hacer una pequeña broma reconociendo que es una autora afortunada ya que la estrenan hasta clandestinamente, no dejó opción:
no se puede ser otra cosa que feminista. Estareis conmigo en que ser feminista es aspirar a que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades en la sociedad y sean valorados de igual manera. Apoyando la declaración de principios de Rosa Victòria Gras, afirmó: quiero defender a toda costa una autoría feminista. Al mismo tiempo recordó la galería de personajes femeninos que recorren su obra. Unos personajes femeninos que a menudo se alejan del arquetipo de mujer perfecta, idealizada, trobadoresca, de moral al uso impecable. Reivindicó los personajes femeninos polémicos, poliédricos, fuera de la norma.

Cristina Clemente, observó que aunque toda su obra acostumbra a estar protagonizada por un alto porcentaje de personajes femeninos que incluso han despertado comentarios en la línea de un feminismo fehaciente por su parte, el abanico temático que trata va por caminos diferentes a las preocupaciones de género. Creo que se escribe sobre aquello que te remueve y a mí, aunque hay temas como la nueva ley del aborto que es una de las cosas que más me ha enfadado en los últimos tiempos, la temática que afecta más directamente a la mujer no forma part de mi imaginario, de aquello que me mueve a escribir teatro. Per ejemplo, a mi son temas como la muerte, los que me obsesionan y no sé qué haría con un tema como el aborto si me planteara escribir una obra. Además, Clemente cree que la moral de una obra se ve más en las circunstancias dadas que en aquello que el autor o autora pretenden decir. La obra habla por ella misma.

Reprendió el discurso Escudé que insistió en que los temas de género hablan de analogías y diferencias en el mundo que habitamos hombres y mujeres. Señaló que no tenemos que bajar la guardia ya que el terreno ganado gracias a los avances de la sociedad en las últimas décadas no se puede abandonar. Tenemos que continuar haciendo memoria, emprendiendo iniciativas, recordando que las mujeres acostumbran a cobrar un 38% menos que los hombres que ocupan cargos del mismo rango. Incluso apeló a la igualdad dentro de la jerarquía eclesiástica, a pesar de confesarse atea. La cosa no está normalizada, concluyó, tenemos que estar alerta.

Gras puso sobre la mesa un estudio realizado por Maria José Ragué, otra dramaturga y periodista de larga trayectoria recordando un ensayo suyo en el que se especifica que el teatro escrito no siempre es teatro feminista, como por ejemplo las obras de Ana Diosdado o Teresa Cunillé, a quien declaró admirar, por otra parte. La profesora emérita del Institut del Teatre, aprovechó para preguntarse en voz alta qué ideología quieren secuestrar aquellos que primero atacan la libertad y los derechos humanos, y citó por ejemplo, el caso de las 200 niñas secuestradas en Nigeria a la salida de la escuela. Cuáles son las causas que generan estos sucesos, qué quieren en realidad. Se lamentó de la falta de interés para averiguar las verdaderas causas de lo que está pasando. Para acabar esta intervención, Gras realizó un repaso de algunas de sus obras en las que la temática es marcadamente feminista, aunque, como apuntó al final, su obra no solo contiene estas preocupaciones.

Escudé retomó la palabra poniendo el acento en la falta de libertad, a veces en los últimos tiempos hemos vivido la ilusión de tener más libertad, y rescatando palabras de Gras, incidió sobre la idea de que antes teníamos claro quién era el enemigo pero ahora es difícil saberlo.

En el turno de palabra del público asistente -todas mujeres menos un hombre, el cámara-, se volvieron a tocar temas como dónde reside el compromiso de género, si en el lector/a-espectador/a o en el escritor/a. Se reafirmó la necesidad de recrear personajes femeninos controvertidos, contradictorios, no políticamente correctos, de mujeres bienpensantes. Escudé aprovechó para comentar que colegas masculinos se habían llegado a quejar diciéndole que si ellos ponían en la boca de sus personajes femeninos algunas de sus réplicas los vapulearían, queja a la que Escudé replicó que a lo mejor ellos también tenían que hacer su propia revolución. No se dejó de mencionar tampoco ese machismo más afilado, más delgado, menos visible, y por tanto más adentrado en los comportamientos tanto de hombres como de mujeres, que se registra y se sufre en las pequeñas cosas de la vida cotidiana.

La actriz, directora y dramaturga Teresa Urroz, que fue presidenta de PROJECTE VACA durante casi diez años y que asistía atentat a la dinámica de la mesa, explicó que una de las preguntas más frecuentes que le han hecho en estos años los medios de comunicación es '¿Cuándo desaparecerá PROJECTE VACA?' Aprovechó para ampliar el hecho de escribir al hecho creativo en general: ¿cómo se compensa este mundo tan yan? ¿Cómo podemos aportar lo femenino a la creación en general? ¿Cuál es el sistema? La clave está en sumar y no en competir, resumió.

Las últimas intervenciones del público fueron dirigidas a proyectar un deseo de frente común, ideológicamente justo, de personas más que de hombres y mujeres, deseo ante el que Rosa Victòria Gras se mostró bastante escéptica. Eso es una utopía, replicó. Aún así, Cristina Clemente quiso destacar, como cierre final de su exposición, que los últimos años habían hecho progresar a la sociedad muchho en cuetión de igualdad entre hombres y mujeres a pesar de los recientes desafíos del gobierno actual; Escudé se declaró a favor de la desaparición de PROJECTE VACA, por lo que esto significaría si pasara, igual que le gustaría que desaparecieran todas las ONG's, tenemos que aspirar a que desaparezcan, dijo optimista.

La mesa se despidió con la palabra de la moderadora, la dramaturga Laura Freijo, en nombre de PROJECTE VACA, que agradeció la asistencia al acto y auguró nuevas mesas redondas alrededor de la mujer, el teatro y la sociedad en próximas ediciones. Invitaremos a hombres, dijo con una sonrisa. Si me lo permites, Laura, me parece un contrasentido, apuntaló con voz neutra Rosa Victòria Gras.

Las ponentes así como las asistentes al acto, satisfechas por el encuentro -a momentos esclarecedor, a momentos revelador y, a momentos, sencillamente recordatorio necesario- empezaron a mezclarse y a intercambair opiniones de manera informal, hasta que a las nueve de la noche abandonaron el edificio de la sede de la SGAE en Barcelona.

Santa Coloma de Gnet, 13/14 de mayo de 2014