THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

martes, 22 de julio de 2014

Un mundo de sordos, ciegos, mancos, tartamudos, mutilados




El dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos. 
C. S. Lewis

Yo tenía razón. Sólo que eso no significa nada. Wislawa Szymborska
En ocasiones me despierto en la mañana con sentencias que no sé de dónde me vienen. Quizás del otro lado. Aunque no sé si al otro lado hay alguien. Ni cómo es ese alguien, si es que existe. Ni siquiera sé si esto que llaman realidad va más allá de un matrix descomunal con el que una mano oculta juega. Últimamente lo que me apega al suelo es mi cuerpo. Única isla de la que me fío. En la que creo y desde la que creo. Toda la vida dándole la patria potestad de la conciencia, de la moral y de la guía a la razón y ahora, ya lo advirtió Casandra en el poema de Szymborska, nos damos cuenta de que no importa. ¿Qué importa que tengamos razón si el dolor nos enloquece? ¿Qué dosis de dolor estamos dispuestos a tragar para empezar a digerir la vida? ¿Cuántas lágrimas han de verter las mujeres de esta tierra para que los ríos secos de la incomprensión y el odio regresen a sus cauces de compasión y vida?
Así que me despierto en la mañana con una certeza que no sé de dónde procede: están pagando una deuda de carga infinita y no saben cómo parar. Si el alarido de sufrimiento de las víctimas es insoportable, el hedor que emite la sangre de los cuerpos que lanzan las balas y dejan caer las bombas, es igualmente insoportable. ¿Quién empezó primero? ¿Quién hizo más daño a quién? Porque tú, porque yo. Porque, porque, porque. La razón de nuevo nublando la compasión. Mientras, seguimos contaminando el presente para que no haya paz en el futuro. Terrible.
Soy creyente. Creo en la vida. Creo que las guerras, los genocidios y las torturas organizadas pueden desaparecer. Quizás no soy tan optimista en cuanto a las miserias cotidianas del ser humano. Pero sí, como comunidad de la tierra siento que podemos transformarnos. Sin embargo, mientras sigamos transmitiendo este ensordecedor dolor a nuestros hijos y nuestras hijas, los sordos seguirán poblando la tierra. Tierra cuyo cansancio está a punto de darnos una gran bofetada.
Quizás la pregunta sea: ¿sabremos vivir sin sufrimiento como especie?
Pero no me hagáis mucho caso, haceos caso a vosotr@s mism@s, una servidora solo es una sorda más que a veces se encuentra un pétalo solitario en el suelo del subway y se atreve a respirar. ¿O es suspirar?

(*) Foto de Gertrudis Losada

martes, 24 de junio de 2014

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo o cómo Julio Cortázar sigue vivo en su amiga Cristina Peri Rossi III




La precipitación y el arrebato, la creación precipitada con la esperanza de que el momento de éxtasis poético libre a la vida de su peso, nos libre del oficio de ser hombres
María Zambrano

Mi recuerdo de Cortázar en vivo remite a un estupenda entrevista en blanco y negro del mítico programa 'A fondo', de cuando el género de la entrevista televisiva se hacía en profundidad, con tiempo y sin miedo a la falta de audiencia. Cortázar fuma y le detecto una rareza simpática en la pronunciación de las erres que me parece va más allá del uso del francés en su vida cotidiana en París. Y el momento que me viene siempre a la memoria lo relaciono sistemáticamente con el cuento de los conejitos blancos. Si yo hubiera tenido un apretón, no estaría aquí. Le dice Cortázar a su entrevistador. Si la necesidad de escribir un cuento le hubiera absorbido se hubiera visto obligado a anular la entrevista, confesión pura de lo que puede suponer el proceso creativo, que sustrae y secuestra al escritor/a de manera que no hay opción a hacer otra cosa.

Las cosas no se disfrutan más si se las tiene que si se las desea
Cristina Peri Rossi

Cristina Peri Rossi sigue repasando sus recuerdos, sus experiencias y la vida compartida con Julio Cortázar en esta conferencia testimonial estupenda que va dando desde el púlpito del humor y la ternura. Se agradece sobre todo que nos acerque al hombre comprometido que cuando venía a su casa de la Meridiana dormía en una cama con la extensión de un banquito porque si no los pies, de lo largo que era, se le quedaban colgando. Que nos relate esa manera casual que tenía de dejarse caer por Barcelona los doce de noviembre, justo el día de mi cumpleaños. Nos acerca al poeta, ese escritor que creía que el grado  más alto de la escritura es la poesía. Tú no sabes la cantidad de poemas que he tirado, le confesaba. Poesía es un estado de ánimo, dice Peri Rossi. No es el verso, es la mirada poética. Julio me envió una carta con poemas que me dedicaba que me obligó a cambiar de papel, reconoce Cristina Peri Rossi que pasa de ser rapsoda a musa por obra y arte de Cortázar. Ahora era musa y puedo decir que he sentido la incomodidad de las musas. La musa es el objeto, comparte la escritora uruguaya.
No olvida Cristina Peri Rossi en su recorrido por la memoria de una época recordarnos que ser escritor es tener compromiso político y Julio lo tenía, hasta el final. Incluso cuando las posiciones políticas son difíciles de defender.
-        Yo puedo pedirle a Fidel que suelte a Reinaldo Arenas pero si no soy amigo de Fidel, ¿quién se lo va a pedir?



Con su obra y su espíritu Julio se convirtió en un símbolo de la juventud. Ser joven es ser experimental, es ser antiacadémico. Pero Julio no tenía nada que ver con el glamour. Tenía un ética de los años 70 de esas que te impiden sentirte bien si te compras un bolso Vuitton. Una de las grandes cualidades de Julio es que Julio consiguió ser siempre el mismo. Estaba tan exento del imperio del glamour, que no le gustaba la televisión. Mercedes Milá, cuando era la otra, se enteró que venía a Barcelona y lo invitó a su programa. Julio dijo que no pero yo le dije, ¿no querés hablar de Nicaragua? Ah, Nicaragua... La entrevista se realizó en los estudios de Sant Cugat y el programa le regaló un Cartier. Julio me miró cómplice e iniciamos una escena de falsa discusión que derivó en el regalo del Cartier a la azafata con las disculpas de Julio. La diferencia entre Salinger y Cortázar es que para aislarse del glamour a Julio no le hizo falta pasar por ninguna guerra.


¿Qué es la literatura? Compromiso político
Cristina Peri Rossi


Julio Cortázar responde al clarividente aforismo de Kafka: 'el escritor a veces es un reloj que adelanta'. Narra el presente y baticina el porvenir. Pero ser ese faro tanto literario como humano no le impedía disfrutar de las novelas de Corín Tellado en el trayecto de tren entre París y Barcelona, que le entretenían mucho.
Hacia el final de su conferencia testimonio, Cristina Peri Rossi lee el fragmento de una carta fechada el doce de julio de mil novecientos ochenta y uno, desde Aix en Provence, donde pasaba unas vacaciones con su mujer Carol Dunlop. Unas palabras que nos llegan como si el propio Cortázar fuera quien arrastrara de manera rara esas erres afrancesadas. Un párrafo que habla precisamente del ámbito de la vida privada del escritor. Lo que se escribe y se envía en privado no debe ser publicado tan alegremente como se hace hoy en día.


A un escritor menor siempre se le puede corregir, a uno mayor, no.
Julio Cortázar

El público asistente hubiéramos podido seguir una, tres o veinticinco horas más disfrutando de la experiencia, las anécdotas y la vida compartida de dos inolvidables amigos, Julio y Cris. Ahora vamos a esperar a la edición del libro para seguir imaginándonos cómo era todo entonces. Un lugar a medio camino entre el juego y la dificultad de vivir salvado por el ejercicio de la amistad, un territorio donde el juego era, es, sigue siendo, una cosa muy seria.
Al deshacerse los aplausos, me acerco a la mesa con una sonrisa de satisfacción que refleja no solo la vida de Julio y Cris sino también la mía propia, la de mis amig@s escritor@s. Espero que Cristina atienda a otras personas y finalmente me presento y le estrecho la mano.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo o cómo Julio Cortázar sigue vivo en su amiga Cristina Peri Rossi II

En el arte, como en la vida, nada ocurre casualmente
Antón Chéjov




El espacio de solemnidad que me trasmite el edificio de la Universidad de Barcelona, unida al patio atestado de estudiantes silenciosos y a los porticones de 'La Capilla' cerrados a cal y canto y con la advertencia de no pasar coronando mi falta de puntualidad, me disuaden de algo que acostumbro a hacer: priorizar mi deseo por encima de la urbanidad. Algun@s le llaman morro, pero yo le llamo necesidad. En un banco de madera, tras dudar unos instantes, veo una chica que lee un libro.

- Es una pena, sí, porque voy a hacer mi trabajo de fin de curso sobre Cortázar y tenía muchas ganas de escuchar a Peri Rossi. Justo he llegado y ya estaba cerrada la puerta.

La chica y yo hablamos durante un rato y decido esperar a que acabe la intervención de la escritora uruguaya para, al menos, saludarla y decirle que no he podido entrar. Tengo pensado ahorrarme que en el correo que me envió la hora era la de su comparecencia, no la del inicio del acto, detalle que bien mirado podría aprovechar para ofrecerme como ayudante personal, al estilo de Rilke con su maestro. Pero de pronto la puerta se abre y salen dos hombres. Lo veo claro. Si salen, se puede entrar.

- ¡Ven! -le indico entusiasta a la chica del banco – ¡Entremos!

Le sonrío a modo de despedida mientras busco un buen sitio y veo como se acomoda en el lateral de la pared. Miro hacia la mesa y Cristina Peri Rossi está acompañada por una mujer llamada Mercedes Serna, profesora de la Universidad. ¡Todavía no ha empezado! ¡Yuju! Para mí una charla de Cristina Peri Rossi sobre su amistad con Julio Cortázar significa lo mismo que para una amiga mía un concierto de Madonna que empiece con una versión remaxterizada del 'Like a Virgin'. Para que os hagáis una idea.


Cristina Peri Rossi llegó a Barcelona en 1962 como exiliada, huyendo de la dictadura uruguaya, país que ahora goza del único presidente del mundo al que parece que de verdad no le importan ni el poder ni el dinero -hablo de Mújica, por supuesto-, estado que marcó su vida como queda reflejado en su extensa y fructífera obra. Y aunque el origen de su relación con Julio Cortázar procede de una carta que le envió el mago de la imaginación a Peri Rossi a raíz de su primera novela a la editorial que la publicó en Montevideo, será en Europa donde se conozcan. La carta le llega a Cristina Peri Rossi en medio del desierto de Oklahoma, una masia perdida en Sant Cugat cuando aquel territorio parecía el desierto de Oklahoma, tiempos en que Peri Rossi está intentando sobrevivir en una situación muy precaria. Tu novela me ha hecho tirar el original de El libro de Manuel, le escribe en esa carta Cortázar, me gustaría encontrarte y que me contestaras. Y yo estaba perdida en Sant Cugat, añade irónica hoy una Peri Rossi que tiene el mismo punch en directo que en sus más mordaces poemas. El encuentro se produce en París el 30 de enero de 1973 y es el principio de una gran amistad, de esas imperecederas, de esas que me recuerdan algunas que mantengo en la actualidad con amigos y amigas mías poetas y dramaturgos, de esas que se disfrutan incluso cuando ya no es posible hablar con el ser querido y admirado, aunque, por supuesto, haya otras formas igualmente interesantes de comunicación. ¿Cuáles? Otro día, que eso vale dinero, o tiempo, u otra cosa.
Cristina Peri Rossi pertenece a una generación de escritores y escritoras que entienden la literatura como un compromiso político y no tienen miedo a manifestarse, ya sea por escrito, ya sea en directo. Quiero remarcar esta contundencia con la que Peri Rossi se expresaba el martes 5 de mayo en 'La Capilla' de la Universidad de Barcelona porque vivimos una época de gran alabanza hacia la libertad de expresión pero a la hora de verdad muchos y muchas de los que nos dedicamos al acto artístico tenemos problemas para ser claros. ¿Qué es literatura? Compromiso político, dice sin pestañear con su acento suavizado pero netamente uruguayo. El buen escritor, la buena escritora tienen el don de narrar el presente y baticinar el futuro, añade, el escritor a veces es un reloj que adelanta, dice además citando a otro gran oráculo como fue Franz Kafka.
Poseída por una corriente que antaño me recorría mis capilares más parapénticos, voy tomando nota de todo lo que dice Peri Rossi. Y voy imaginando cómo lo voy a compartir. Cómo lo voy a difundir para que tod@s aquell@s que no han tenido la oportunidad de asistir a un acto tan hermoso puedan adquirir un pedacito de este cielo poético antes de que salga el libro Julio y Cris (Menoscuarto) donde de su propio puño y letra podremos disfrutar de esta intensa, literaria y fiel amistad mantenida durante toda una vida.
Me quedan unas cuantas anécdotas, observaciones y un cálido estrechón de manos entre dos mujeres que se encuentran tras citas previas del destino, pero todo tiene su tiempo y las cosas no suceden cuando se desean sino cuando tienen que suceder.


(Continuará)

viernes, 16 de mayo de 2014

La mesa redonda '¿Hay que apostar por una autoría de género en el s.XXI?' inaugura las actividades del PRIMAVERA VACA 2014



El V Ciclo de lecturas dramatizadas PRIMAVERA VACA organitzado por PROJECTE VACA, Associació de Creadores Escèniques de Catalunya y Fundación SGAE este año ha ampliado el arco habitual de sus actividades. Aparte de la representación de lecturas dramatizadas a partir de las obras seleccionadas a concurso, el actual PRIMAVERA VACA 2014 ha querido marcar un precedente en el intercambio de pensamiento y debate con una mesa redonda que tenía como punto de partida una pregunta: ¿HAY QUE APOSTAR POR UNA AUTORÍA DE GÉNERO EN EL SIGLO XXI?

Para valorar el panorama actual de la autoría teatral escrita por mujeres, y si esta autoría es o no de género, contamos con la presencia y la sabiduría de tres mujeres que son, prioritariamente, dramaturgas: Rosa Victòria Gras i Perfontan, poeta, dramaturga y doctora en Filologia Catalana; Beth Escudé i Gallès, dramaturga, directora y professora de l'Institut del Teatre y, Cristina Clemente, dramaturga, directora y guionista.

A la pregunta que encabezaba el debate, las tres autoras contestaron afirmativamente aunque Cristina Clemente puntualizó algunas cosas al respecto, la temática más propiamente de género no me mueve a la hora de escribir, yo tengo un compromiso con la vida no exento de una realidad femenina.

A la hora de definir de qué hablamos cuando hablamos de autoría de género, Rosa Victòria Gras, con mucha obra ecrita, publicada y representada en forma de lectura dramatizada aunque nunca montada en un teatro profesional, dejó claro que la autoría de género es un eufemismo de autoría feminista. Gras abundó en este sentido no es lo mismo teatro escrito por mujeres con una manera concreta de ver a las mujeres y las personas que tenemos un punto de vista femenino, como las que estamos ahora aquí. En referencia a la temática, Rosa Victòria Gras estableció dos lineas generales: la problemática alrededor 'yo' como pueden ser temas como la soledad, la identidad, etc.., y la problemática de corte 'social' como la desigualdad de salarios, la manera diferente de ver las guerras hombres y mujeres, la violación de mujeres y niños y niñas, el aborto, etc...También, añadió, es diferente la mirada y el efecte que instituciones que representan a la justicia o la religión, por ejemplo, tienen a la hora de incidir en hombres y mujeres. En referencia a la religión, habló de la aplicación de Sharia en algunos paises islámicos o casos concretos recientes en la jerarquía eclesiástica católica del estado español... Para acabar de redondear su primera intervención, advertió del peligro de los prejuicios que algunos y algunas tienen cuando analizan el teatro de autoría feminista, como una cosa panfletaria carente de valor y talento.

Beth Escudé i Gallés, socia fundadora de PROJECTE VACA en 1998, inició su intervención afirmando que no tiene miedo al panfleto porque a veces ha sido un formato necesario. Después de hacer una pequeña broma reconociendo que es una autora afortunada ya que la estrenan hasta clandestinamente, no dejó opción:
no se puede ser otra cosa que feminista. Estareis conmigo en que ser feminista es aspirar a que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades en la sociedad y sean valorados de igual manera. Apoyando la declaración de principios de Rosa Victòria Gras, afirmó: quiero defender a toda costa una autoría feminista. Al mismo tiempo recordó la galería de personajes femeninos que recorren su obra. Unos personajes femeninos que a menudo se alejan del arquetipo de mujer perfecta, idealizada, trobadoresca, de moral al uso impecable. Reivindicó los personajes femeninos polémicos, poliédricos, fuera de la norma.

Cristina Clemente, observó que aunque toda su obra acostumbra a estar protagonizada por un alto porcentaje de personajes femeninos que incluso han despertado comentarios en la línea de un feminismo fehaciente por su parte, el abanico temático que trata va por caminos diferentes a las preocupaciones de género. Creo que se escribe sobre aquello que te remueve y a mí, aunque hay temas como la nueva ley del aborto que es una de las cosas que más me ha enfadado en los últimos tiempos, la temática que afecta más directamente a la mujer no forma part de mi imaginario, de aquello que me mueve a escribir teatro. Per ejemplo, a mi son temas como la muerte, los que me obsesionan y no sé qué haría con un tema como el aborto si me planteara escribir una obra. Además, Clemente cree que la moral de una obra se ve más en las circunstancias dadas que en aquello que el autor o autora pretenden decir. La obra habla por ella misma.

Reprendió el discurso Escudé que insistió en que los temas de género hablan de analogías y diferencias en el mundo que habitamos hombres y mujeres. Señaló que no tenemos que bajar la guardia ya que el terreno ganado gracias a los avances de la sociedad en las últimas décadas no se puede abandonar. Tenemos que continuar haciendo memoria, emprendiendo iniciativas, recordando que las mujeres acostumbran a cobrar un 38% menos que los hombres que ocupan cargos del mismo rango. Incluso apeló a la igualdad dentro de la jerarquía eclesiástica, a pesar de confesarse atea. La cosa no está normalizada, concluyó, tenemos que estar alerta.

Gras puso sobre la mesa un estudio realizado por Maria José Ragué, otra dramaturga y periodista de larga trayectoria recordando un ensayo suyo en el que se especifica que el teatro escrito no siempre es teatro feminista, como por ejemplo las obras de Ana Diosdado o Teresa Cunillé, a quien declaró admirar, por otra parte. La profesora emérita del Institut del Teatre, aprovechó para preguntarse en voz alta qué ideología quieren secuestrar aquellos que primero atacan la libertad y los derechos humanos, y citó por ejemplo, el caso de las 200 niñas secuestradas en Nigeria a la salida de la escuela. Cuáles son las causas que generan estos sucesos, qué quieren en realidad. Se lamentó de la falta de interés para averiguar las verdaderas causas de lo que está pasando. Para acabar esta intervención, Gras realizó un repaso de algunas de sus obras en las que la temática es marcadamente feminista, aunque, como apuntó al final, su obra no solo contiene estas preocupaciones.

Escudé retomó la palabra poniendo el acento en la falta de libertad, a veces en los últimos tiempos hemos vivido la ilusión de tener más libertad, y rescatando palabras de Gras, incidió sobre la idea de que antes teníamos claro quién era el enemigo pero ahora es difícil saberlo.

En el turno de palabra del público asistente -todas mujeres menos un hombre, el cámara-, se volvieron a tocar temas como dónde reside el compromiso de género, si en el lector/a-espectador/a o en el escritor/a. Se reafirmó la necesidad de recrear personajes femeninos controvertidos, contradictorios, no políticamente correctos, de mujeres bienpensantes. Escudé aprovechó para comentar que colegas masculinos se habían llegado a quejar diciéndole que si ellos ponían en la boca de sus personajes femeninos algunas de sus réplicas los vapulearían, queja a la que Escudé replicó que a lo mejor ellos también tenían que hacer su propia revolución. No se dejó de mencionar tampoco ese machismo más afilado, más delgado, menos visible, y por tanto más adentrado en los comportamientos tanto de hombres como de mujeres, que se registra y se sufre en las pequeñas cosas de la vida cotidiana.

La actriz, directora y dramaturga Teresa Urroz, que fue presidenta de PROJECTE VACA durante casi diez años y que asistía atentat a la dinámica de la mesa, explicó que una de las preguntas más frecuentes que le han hecho en estos años los medios de comunicación es '¿Cuándo desaparecerá PROJECTE VACA?' Aprovechó para ampliar el hecho de escribir al hecho creativo en general: ¿cómo se compensa este mundo tan yan? ¿Cómo podemos aportar lo femenino a la creación en general? ¿Cuál es el sistema? La clave está en sumar y no en competir, resumió.

Las últimas intervenciones del público fueron dirigidas a proyectar un deseo de frente común, ideológicamente justo, de personas más que de hombres y mujeres, deseo ante el que Rosa Victòria Gras se mostró bastante escéptica. Eso es una utopía, replicó. Aún así, Cristina Clemente quiso destacar, como cierre final de su exposición, que los últimos años habían hecho progresar a la sociedad muchho en cuetión de igualdad entre hombres y mujeres a pesar de los recientes desafíos del gobierno actual; Escudé se declaró a favor de la desaparición de PROJECTE VACA, por lo que esto significaría si pasara, igual que le gustaría que desaparecieran todas las ONG's, tenemos que aspirar a que desaparezcan, dijo optimista.

La mesa se despidió con la palabra de la moderadora, la dramaturga Laura Freijo, en nombre de PROJECTE VACA, que agradeció la asistencia al acto y auguró nuevas mesas redondas alrededor de la mujer, el teatro y la sociedad en próximas ediciones. Invitaremos a hombres, dijo con una sonrisa. Si me lo permites, Laura, me parece un contrasentido, apuntaló con voz neutra Rosa Victòria Gras.

Las ponentes así como las asistentes al acto, satisfechas por el encuentro -a momentos esclarecedor, a momentos revelador y, a momentos, sencillamente recordatorio necesario- empezaron a mezclarse y a intercambair opiniones de manera informal, hasta que a las nueve de la noche abandonaron el edificio de la sede de la SGAE en Barcelona.

Santa Coloma de Gnet, 13/14 de mayo de 2014


miércoles, 14 de mayo de 2014

Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo o cómo Julio Cortázar sigue vivo en su amiga Cristina Peri Rossi


Para la vida, conocer es siempre recordar y
toda ignorancia aparece en forma de olvido
María Zambrano




Ahora no sé cuándo fue la primera vez que vi a Cristina Peri Rossi en persona, si fue en la presentación de una de esas revistas de target chicas a las que le gustan las chicas para el amor cortés -ya desaparecida y sin nombre- o si fue cuando acompañé a Miguel Gila a la Universidad de Barcelona dentro de unas jornadas que organizaba el Aula de Poesia allá por finales de los noventa, principios de los cero, que tuvieron a Cristina Peri Rossi como introductora de excepción a la ventana poética, y tan desconocida, del genio del humor. Pero sí sé cuando nos encontramos por primera vez: fue en Estado de Exilio, uno de sus libros de poemas. Desde entonces le sigo la pista a sus versos, a sus poemas, a sus historias, a su magistral manera de retratar cómo ve el mundo y sus alrededores e, incluso de modo anónimo, a su persona. Y lo que más me gusta de Cristina Peri Rossi, sin lugar a dudas, es su acerado sentido del humor. Alguno de sus poemarios me ha hecho reír tanto que no he tenido más remedio que compartirlo en voz alta con alguna amiga para reír en compañía, que siempre es más placentero, más bonito.
Dicen que plagiar es de mediocres y robar de artistas. Hace tanto que robo que debo ser artista. Aunque lo que suelo hacer es tunear. Y en mi solo unplugged Soy lo que estás buscando siempre digo su nombre y los versos que me inspiraron el pensapoamiento La insensatez de ser feliz: Solo los insensatos -o los no nacidos- son felices sin temor. Ahora que acabo de realizar temporada en el sala pequeña del Gaudí, me decidí a buscar seriamente a esta gran escritora antes de que el destino nos separe sin opción. Y la encontré al otro lado de la pantalla. Y me encantó. Y me invitó a asistir a una charla sobre su amistad con Julio Cortázar el martes pasado en 'La Capilla' de la Universitat de Barcelona -de nuevo la Universitat de Barcelona- dentro del marco de una jornada dedicada al cien cumpleaños del maestro argentino. Hablo en presente porque creo que no está muerto, solo en otra dimensión, en la que sigue escribiendo para que cuando lleguemos tengamos algo en lo que entretenernos, para que no nos aburramos con el rollazo de la eternidad. Seguramente, dada su generosidad, está escribiendo un libro de instrucciones imprescindibles para sobrevivir a la muerte con dignidad, en un idioma puente que todo el mundo entienda. Para cronopios, famas y otros seres debajo de la escalera.
El caso es que llegué tarde y la puerta estaba cerrada y me hacía una ilusión enorme saludar y deleitarme con los recuerdos de Cristina Peri Rossi. Pero en un caballete, delante de la puerta y a modo de advertencia, un cartel: se ruega no entrar una vez comenzado el acto. Y claro, yo quería las dos cosas. Estrecharle la mano a Peri Rossi y escuchar el relato de su amistad con Cortázar

(Continuará)


lunes, 5 de mayo de 2014

Perderse, perdid@s, perdición, perder



Hay momentos para perderse y momentos en los que se está perdido. Momentos en los que pierdes pero te encuentras. Otros en los que la perdición entra por la ventana y el corazón salta en pedazos para más tarde recomponerse gracias a la destrucción, con más orientación, si cabe.

Estar perdido es estar cerca de la soledad. De ti misma. De lo que eres. Isla que navega con otras islas mientras el mar permanece quieto, estable; o con oleaje intenso, espuma de tiempo que mece los deseos, las ilusiones, las derrotas.
Ocupamos la vida en actividades que intentan dotar de sentido el tiempo sin considerar siquiera la posibilidad de que el tiempo jamás tiene sentido, sencillamente es una necesidad de orden del ser humano. Ocupamos un espacio de manera más natural, por inercia, sin proponérnoslo, es nuestro sino como cuerpo, pues somos materia y es imprescindible que transitemos el espacio que nos rodea. Pero, ¿en qué dimensión vivimos? ¿La consciente, la inconsciente, la onírica, la ficticia, la inventada que coincide a medio camino entre la consciente, la inconsciente y la onírica? Necesitamos tantas cosas que es bien seguro que solo necesitamos saber respirar para seguir adelante.
A veces cuando las ilusiones mueren lo hacen para abonar la tierra, para que nazcan otras flores junto a las manos de las personas que amamos. Como si los cadáveres de algunas de las ilusiones que albergamos fueran los sacrificios que hoy en día ofrecemos a unos dioses en los que hemos dejado de creer hace mucho tiempo. Entonces regamos ese incipiente brote verde que saca la cabeza hacia el mundo con la intención de aportar una nueva luz, una nueva inspiración, un nuevo nombre que ayude a delimitar el sentido del sinsentido.
Pessoa afirma que el arte es la demostración de que la vida no es suficiente. Creamos lo artificial para compensar lo que lo natural no es capaz de llenarnos, no por falta de poder sino por deficiencia humana. Preferimos la eternidad de la rosa de plástico a la belleza efímera y deslumbrante de la rosa del jardín. ¡Ah, qué error de cálculo respirar óxido de perfume para morir en éxtasis de perfección!
Suerte que los ciclos se renuevan y nunca somos los mismos, las mismas pues renacemos tras el sueño de la noche y advenimos seres continuados en la diferencia. Otros, otras cuya imagen continua siendo idéntica pero cuya mirada se va transformando hasta alcanzar el brillo del que sabe y está tranquilo, tranquila, ante la inmensidad de la incertidumbre, de lo desconocido. 
Cuando perderse es una oportunidad, estar pedido un lujo, perder la manera de ser quien uno, una es, una necesidad de serpiente y la perdición solo una carta de la baraja que apuesta por el peligro, por la seducción de la sombra que, según como, debemos también atravesar.
Perderse, perdid@s, perdición, perder. 
Quien ha perdido mucho sabe que siempre que se pierde se gana mucho más.

viernes, 4 de abril de 2014

Así fue, así tenía que ser


Fotografía de Óscar Chocano Almanza


A nuestro alrededor hay más cosas de las que podemos imaginar


William Shakespeare


Hacerlo mal, hacerlo bien, hacer por hacer o mejor deshacer, reza una canción de Miguel Bosé que me gusta especialmente. El Tao, no obstante, sabiduría milenaria china apunta el no hacer. Es difícil para un individuo perteneciente a una sociedad moderna como la nuestra no hacer y sin embargo a veces tan necesario. El no hacer provoca vacío y, en contra de lo que se piensa, el vacío es necesario, imprescindible, para volver a llenarse. En mi último montaje le dije a una de las actrices, mucho mejor, por ahí. Entonces ella, un poco a disgusto, contestó pues no tenía nada dentro; ¡eso es! ¡vaciarse! ¡eso es! Me hubiera gustado gritarle alegre. Espero que le llegue desde aquí, porque llenarse de vacío, aunque sea paradoja es la clave para una profesión como la de intérprete.
Ahora mismo, revise la libreta que revise, y llevo unas cuantas todavía en activo, todas tienen notas de Refugi a les Rocoses, incluida mi libreta interior. Notas que poco a poco se van borrando y que espero pronto dejen paso al vacío del que hablaba hace apenas unas líneas. Solo así conseguiré tener perspectiva de lo que no acerté a hacer bien, de lo que sí hice bien y de todo lo que puedo todavía hacer para que mis creaciones presentes y futuras crezcan de una forma más madura, mejor compartida, más transformadora.
Una de las cuestiones que creía tener resueltas cuando inicié toda la andadura de 'Refugi a les Rocoses' es por qué hago teatro. Ahora, recién acabada su primera exhibición en temporada teatral, quién sabe si la última, he regresado al origen: ¿por qué hago teatro? Durante el proceso no me hice ninguna pregunta de 'por qué' puesto que constaté que en los procesos siempre es necesario tanto en paralelo como 'a posteriori' detectar el 'cómo', sin embargo no puedo evitar lanzar una panorámica al horizonte como si de una botella con carta al futuro se tratara y preguntarme el perquè de tot plegat. Sé que mi camino pasaba por ahí, sin embargo no sé por qué por ahí y no por otro lugar en este tiempo. Y conste que sigo creyendo en la incertidumbre como uno de los grandes motores a saber vivir.
Mi amiga Eva Hibernia, maestra en algunos aspectos de mi vida y compañera y cómplice la mayor parte del tiempo de tantas aventuras, me advertía el otro día de la tristeza que sobrecoge cuando una obra finaliza su andadura en teatro. Y es curioso, porque cuando se acaba de escribir una obra lo que suele ocurrir es precisamente lo contrario: te desborda una gran oleada de alegría. O como mínimo un gran alivio.
Siempre mantuve la esperanza de que en las Rocoses se acabara manifestando algo oculto importante. Pero no lo vi; o no supe verlo. O sencillamente nada de eso estaba escrito y solo era una intuición ambiciosa de lo que se quiere lograr y nunca estuvo a nuestro alcance.
Tal vez se cierra una puerta y se está abriendo una nueva ventana.
Aun así las Rocoses son como esa muchacha que has amado tanto aunque nunca sabrás bien bien por qué; algo tuyo intransferible la amará siempre y una mañana, quién sabe dónde ni cuándo, una sombra, una frase, un leve roce o quizás un murmullo de agua traerá en forma todavía hoy indefinible la razón por la cual eso fue así y así tenía que ser.

O quizás nunca sepas nada porque así fue y así tenía que ser.