THE LESBIAN SISTERS

THE LESBIAN SISTERS
Fotos de Eugenia Gusmerini

martes, 26 de abril de 2016

FICCIONANDO 9. Nuevo taller de escritura teatral en La BiblioMusicineteca de Barcelona




Mi consejo: al escribir una pieza de teatro, procura ser original y, en la medida de lo posible, inteligente, pero no tengas miedo a parecer estúpido. La libertad de pensamiento es necesaria, pero sólo quien no teme escribir tonterías piensa de manera libre. No retoques ni pulas demasiado, sé desproporcionado y audaz. La brevedad es la hermana del talento. Recuerda también que las declaraciones de amor, las traiciones de mujeres y maridos, las lágrimas de las viudas, de los huérfanos y de todos los demás, hace tiempo que fueron descritas. El argumento debe ser nuevo y la fábula puede estar ausente.

Consejos a un escritor, cartas de Antón Chéjov

El autor o la autora, el aspirante a ser autor o autora, que se presenta a este taller, parte de la base de una experiencia o de una anécdota personal de la que iremos tirando del hilo para generar todo el material necesario. Así la ficcionalización teatralizada de esta vivencia se convierte, en un proceso creativo continuado, intenso, enriquecedor y dinámico, en una pieza teatral independiente, única y auténtica.

A partir de una historia simple, de corte humano, con los conflictos y situaciones que esto comporta, iremos traicionando aquello vivido de manera que la constante transformación se aleje, en la medida que se precise, de los hechos reales. El texto se irá convirtiendo progresivamente en una obra autónoma donde las reglas de la ficción se imponen a las vividas. La pieza irá adquiriendo una personalidad propia. Esa personalidad es la que contiene lo intransferible de cualquier obra artística, la que le da su valor: su espíritu.

Obras de las que ya se ha hecho lectura dramatizada en otros talleres Ficcionando: La víspera, de Joaquín Pedretti, Lo inverosímil, de Óscar Chocano, Las cosas, por su nombre, de Graciela Gil, El dia que Sean Penn em va mirar, de Teresa Méndez, Després de tants anys, de Pilar Obregón, El protocolo, de Nina Rocha o Los peces también pasean, de Enrique Ferrando, entre otras.

Desde junio de 2012 se han realizado ya ocho ediciones de este taller de escritura dramática, siendo la última, la octava, doble, con dos grupos paralelos, uno de mañana y otro de tarde. Toda una experiencia vertiginosa, increíblemente enriquecedora y de profundo aprendizaje que como dramaturga y docente, tiene un valor incalculable.

Os invito pues, a viajar por la apasionante palabra teatral, pues en teatro decir es hacer y es a través de lo que hacen y dicen los personajes que entrevemos aquello que la obra nos quiere transmitir.

Os invito a que convoquéis a otros, a otras, a una comunicación extraordinaria entre una historia, unos personajes y un público receptor que reelaborará de nuevo esa historia, esa obra que ya no os pertenece, pues la habréis entregado ya.

Bienvenidos y bienvenidas a FICCIONANDO 9play writing a playDe la experiencia a la ficción.

Objetivo: Obtener una pieza de la que después se pueda realizar una lectura dramatizada con actrices y actores para comprobar cómo el material inicial se ha transformado finalmente en una obra de ficción dramáticamente independiente, nueva y auténtica. 

Demanda: Compromiso con la pieza y la capacidad para no rendirse ante las dificultades que a menudo surgen en el trabajo continuado de escritura que propone este taller. No es imprescindible conocimientos propios de la escritura teatral.

Fechas y horarios: Todos los jueves de 19:30 a 22 h. Del 12 de mayo al 30 de junio 2016. El jueves 23 al ser verbena de San Juan, no se realizará sesión.

Lugar: La BiblioMusicineteca. C/Vilà-Vilà, 76. Bxos. Parada metro 2/3: Paral.lel.

Máximo: personas.

Precio: 125 euros. Posibilidad de pago fraccionado si tus condiciones económicas no te permiten un pago íntegro. 

Para dudas y/o sugerencias, inscripción o para obtener el dossier con la información completa escribid a: laura@laurafreijo.com o llamad al 676 31 21 67.

Si conocéis a alguien que pueda estar interesado/a, por favor, hacedle llegar esta información.

Idiomas vehiculares: català, castellano y, si hace falta, mimo.

¡Atrévete a escribir teatro para luego hacerlo!
(*) Ilustración de portada: www.rafaelarjona.net

(**) En el precio del taller no están incluidos los gastos por la coordinación y la dirección de las lecturas dramatizadas.


Santa Coloma de Gnet, 24 de abril de 2016
Laura Freijo Justo

viernes, 8 de abril de 2016

Quisiera yo estar alegre hoy



Y en esta hora fría, en que la tierra
 
trasciende a polvo humano y es tan triste,

quisiera yo tocar todas las puertas,

y suplicar a no sé quién, perdón,

y hacerle pedacitos de pan fresco

aquí, en el horno de mi corazón...!
César Vallejo

El domingo quise estar yo alegre. Quise recuperar parte de la inocencia, de la ingenuidad que me ha acompañado tantos años en la vida. Hasta hace tan poco. Quise recuperar los días en que con mi amigo Luís y mi amiga Gloria, nos encontrábamos los domingos en el Xócala de la Plaça de l'Ajuntament. Quise recuperar el Xócola, como siempre lo llamé hasta que en noviembre pasado, tomando una cerveza y pasando notas de un ensayo de El camí del colibrí, me di cuenta de que toda la vida había leído mal. Quise volver a mi costumbre de comprar El País el domingo y leer con fruición y esperanza los artículos y articulistas a los que durante tantos años seguí.
De pronto, en uno de mis dos grupos de guats de amig@s de la facultad con l@s que todavía mantengo relación, la triste noticia de que Carles Flavià había muerto. Lo primero que pensé fue, un golpe de mala suerte, un ictus o un colapso. Llamé inmediatamente a Toni Coll pero no lo encontré. Luego me diría que estaba enfermo hace tiempo, no lo sabía.
Seguí intentando concentrarme en la lectura de El Dominical cuya portada ocupaban Pedro Almodóvar y las actrices protagonistas de Julieta, su última peli, como si de un guiño especial se tratara. Almodóvar es mi adolescencia, mi juventud. Me puse a mirar a través de la ventana.
En cascada comenzaron a descender miles de momentos en Fila 7. El primer día que llega mi jefe entusiasmado y me anuncia que Carles Flavià tiene unos textos magníficos y va a estrenar en la Bodega Bohemia. ¿Aquel tipo de las lentes caídas que hablaba como si estuviera permanentemente borracho y que nos atendía en aquel zulo de despacho de la Sala Nitsa con caja fuerte y antes de soltar la pasta de la taquilla de nuestros espectáculos nos daba una perorata imposible de seguir? ¡Dios, pero qué razón tenía el Coll! ¡Era, es jodidamente bueno! Bueno de lo irreverente, de lo atrevido, de lo provocador, de lo genuinamente abofeteador, de lo inteligente, de lo sarcástico hasta levantar ampollas. Ese tipo de comediantes capaces de hacerte reír mientras te hielan la sangre. Claro, cuando le dices adiós a el Señor después de haber creído de verdad, tu coraje te permite aspirar al Paraíso en la tierra. La nueva fe adquirida, te permite vivir de acuerdo a quien eres.
Ahí empezó una intensa relación profesional en la que le hacía la agenda de medios, le buscaba entrevistas, colaboraciones, hacía los textos de sus notas de prensa, de sus dossiers, de sus postales, fotos para sus espectáculos, montaba algunos programas de mano... Carles Flavià siempre decía sí a todo lo que le proponía.
    - Carles, pots anar a Ràdio Gràcia demà a les 17 h?
Picamos mucha piedra. A veces, iba a programas en los que había fallado el invitado oficial. Siempre fue humilde. Se lo decía y él aceptaba, sabía que hay que trabajar mucho los medios para que la gente vaya al teatro, para que de una cosa salga otra. Era más profesional que muchos profesionales. Jamás me dejó tirada en ninguna entrevista. Se presentaba a todas a las que se comprometía. Lo promocionaba con la pasión de la que sabe que allí hay un humorista grande. Siempre me recordó a Lenny Bruce, el de la peli, claro, al otro no lo vi nunca. Los títeres se quedaban sin cabeza a su paso. Tantas imágenes, tantas conversaciones, tantas impresiones, tantas funciones, tantos textos, tantas palabras que dan para un libro, pero ese no me corresponde.
Lo invité a mi fiesta de cumpleaños de los 30. Pensé que no vendría. Vino. Allá apareció entrada la noche y la fiesta. ¡Con un regalo! Genio, figura y mensaje. Me regaló dos camisetas de Kukuxumusu. Una marca que se llevaba mucho en aquella época. Una con la palabra Catalunya en letras de colores, en beis, con la que todavía juego al basquet y voy a algunos ensayos, ya costumizada en sus agujeros por la aguja de mi madre. La otra de los toros, con letras también en colores pero blanca. Curioso, la de los toros la perdí, desapareció. Pronto además. ¿Querrá eso decir algo?
También lo acompañé a actuaciones, conduje su coche. A Valencia, a Lisboa. ¡Lisboa con Flavià! Durante mucho tiempo estuve persiguiendo la entrevista de La Cosa Nostra, con Andreu Buenafuente. Se la merecía. Meses y meses. Me consta que Buenafuente no decía ni que sí ni que no, siempre aplazaba la decisión. Por eso insistíamos, a la coordinadora que tenía por aquel entonces también le gustaba Flavià. Carles, me prometió una mariscada si al final lo lográbamos. Me invitó en Lisboa. Nunca le dije que el marisco no me gusta, me sabía mal, soy una gallega rara, no me gusta el marisco, no me gusta el pulpo. Incluso reñimos en Lisboa. Le hacía preguntas sobre el amor que le incomodaban.
Una vez me hizo llorar. Me echó una bronca monumental por teléfono. Tu no ets la meva mare, ni la meva dona, ni la meva nòvia... Seguramente tenía razón, pero a mí me dolió mucho. Para mí, Flavià era el artista que yo llevaba, era mi artista. Le dije que nunca mais me iba a hacer llorar, conteniendo lágrimas y enfado.
    - Que no ets la Mare Teresa de Calcuta!
Al día siguiente, le escribí con lo que había pendiente. Firmé Laura Freijo, aspirante al Premio Nobel de La Paz. Vino a la oficina y se mostró tímido, amable. Como en realidad era. Un gran tímido, una persona de un corazón enorme animado por un genio de mil demonios. Un tipo que la primera vez que se presentó en la Fira de Tàrrega interrumpió la función para llamar a la Luci, su mujer, en directo, para saludarla. Li feia il·lusió, ho sé, i molta.
Años más tarde, en el programa de Jordi Estadella nos falló el invitado estrella aquella misma mañana. Le propuse a Carles Flavià. A Jordi le encantó la propuesta. Llamé a Carles contenta, recordando otros días. Me hizo el favor. Hicieron un entrevista estupenda. Me dio una alegría enorme, no solo porque me salvó la producción, sino porque volver a verlo fue bonito, después de tanto tiempo.
El lunes en la ceremonia de despedida, de nuevo me hiciste llorar, Carles. Qué cabrón.
¿Sabes? Alguien dijo que habías perdido la fe, pero yo creo que lo que perdiste fue la sotana.
Quisiera yo estar alegre hoy pero pasan tantas cosas que me faltan motivos.
Nos vemos en el Purgatorio.


Santa Coloma de Gnet. 24 de marzo de 2016

viernes, 1 de abril de 2016

'La paz mezquina', de Laura Freijo Justo para EXCODRA



Foto de Ludovica Bastianini

SIMONE - La bomba que yo quiero poner es más terrible que la más terrible de las bombas que haya estallado en este país.
AMÉ - Las pondremos en los autobuses, en los restaurantes...
SIMONE - ¡No! Esta bomba no puede estallar más que en un solo lugar. En la cabeza de la gente.
AMÉ - ¿Qué quieres decir?
SIMONE - Vamos a contar historias. Todo lo que quieren hacernos olvidar, vamos a inventarlo, a contarlo.
Litoral, Wajdi Mouawad.


La vida es sagrada. Debiera ser sagrada. Territorio que no ha de ser tomado por la fuerza para su extinción. Cada hombre y cada mujer es la humanidad entera. Por eso cuando se atenta, se sacrifica, se tortura, se asesina a un hombre o una mujer, algo de nuestra humanidad fenece con ellos. Algo de nuestra alma colectiva se erosiona.

(...)

Quizás necesitamos hoy más que nunca historias, historias como bombas para transformar el mundo. Ésta es la idea. En unos tiempos en que la cabeza ejerce de corazón y el corazón vive en el invierno del desconsuelo, no puede haber bomba más peligrosa que historias con palabras dichas a conciencia y para la conciencia, historias para derribar los muros de la indiferencia, de la insensibilidad, de la rabia, de la furia, de esta paz mezquina, de las guerras sangrientas y de esta gran impiedad en la que vivimos.

Aquí el artículo íntegro. A partir de la página 27.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Caminamos



  • ¿Adónde vas a ir? Eres negra, eres pobre, eres fea, eres mujer. No eres ná de ná.
  • Maldito seas hasta que acabes de pagar tol mal que me has hecho, to lo que pienses se te torcerá.
  • Puede que sí, puede que no.
De El color púrpura, dirigida por Steven Spielberg con guión de Alice Walker, basado en su novela homónima.

Siempre pensé que a la frase le faltaba bollera. Eres negra, eres pobre, eres fea, eres mujer, eres bollera. 
Leí El color púrpura de Alice Walker después de ver la película. Tenía catorce, quizás quince. Una novela epistolar. Las cartas son un género de esos que llaman femeninos. Soy escritora también de cartas. He escrito y mandado cientos.  Recuerdo perfectamente que todas las cartas se las escribía a Dios, que también era mi Dios. Querido Dios. Siempre que veo la película lloro. Acostumbra a pasarme con las pelis de Spielberg. No voy a entrar en su cine ahora. Solo lloro. Como lloro cada vez que me llega una noticia en la que la violencia contra las mujeres es la protagonista. Tantos nombres de mujeres muertas en el camino, que se perderán y que han provocado mis lágrimas, tus lágrimas, las lágrimas de tanta humanidad.
Otra película, Una extraña entre nosotras, del maestro artesano Lumet, me hizo saber que el Talmut dice que una lágrima de mujer contiene el mundo. Lágrimas de rabia, lágrimas de dolor, lágrimas de pena, lágrimas de valor, lágrimas de coraje, lágrimas de impotencia, lágrimas de desesperación, lágrimas, lágrimas, lágrimas congeladas, punzantes, hirientes. Lágrimas negras de espanto, de terror. De lo innombrable. Lágrimas que lavan el salvajismo del mundo mientras otras lágrimas de sangre perpetúan el horror.
En una cena, mi amiga Carme Porta, me dijo, define sociedad moderna. Me parecía que la mía lo es. Todavía lo pienso. Lo creo y, si dudo, confío en que lo sea. Porque a ratos lo es. Hace unos días le envié un correo con un intento de definición simple. 
Una sociedad moderna se define por los derechos asumidos de la mujer y el lugar que ocupa en esa sociedad. Tanto pública como privadamente. El otro barómetro imprescindible a medir es el estado de respeto y relación de las minorías que conviven en ella. Incluso ver cuáles son, si hay. Entendiendo por minoría aquel grupo o tribu social que tiene identidad propia diferenciada y que pone en cuestionamiento el 'status quo' que prevalece en la mayoría. Y por último, por fin, el lugar que ocupa la religión y su relación con el poder; ojo, no su lugar en la libertad de expresión
Después añadí que sigo elaborando el tema. Sigo elaborando el tema. Sigo. 
Hace tiempo que no se sabe nada de las 219 niñas-chicas-mujeres secuestradas en la frontera de Nigeria por Boko Haram. Para el recital que compartí con la poetriz Jara Coscu, Amigas de lo raro, leímos mi antipoema Ya no son 200; lo escribí sin querer, nunca quise escribir eso. Me pregunto también qué les pasa a las niñas, a las mujeres de tantos lugares del planeta que son apresadas, torturadas, violadas, golpeadas, abusadas, vendidas y obligadas a prostituirse y tantas cosas horribles. Algunas seguro que viven muy cerca de nuestras casas, pero están silenciadas, nadie las oye, sin embargo nos llega su dolor, porque nosotras, las otras, seguimos llorando. 
El otro día, a las que os lloramos, nos llega una carta, de las chicas argentinas asesinadas por negarse a mantener relaciones sexuales. Otra carta al mundo escrita por una mujer, por una mujer muerta. La leemos y volvemos a llorar. Un día vamos a llorar tanto que los tímpanos van a empezar a reventar.
Hace rato que no puedo hablar desde la razón. Desde el intelecto. Defender que en mi ciudad se puede caminar de noche. Que no pasa nada. Que no soy valiente, que solo es una necesidad que tengo, que puedo disfrutar. Que sé que puedo, si quiero. Que si hay miedo, hay que desterrarlo y sin embargo ocurren tantas cosas, de noche y de día.
La última vez que hice a pie el camino de Los Milagros, como me gusta hacerlo, desde la puerta de casa de mi madre, en la segunda jornada, seguí caminando hasta el pueblo de mi padre. Fue extraordinario llegar a la entrada de aquellas montañas tras veintiséis años de ausencia. Allí, entre montañas y recuerdos, agotada y feliz, cogí el móvil y marqué el número de mi padre.
  • Papa, ¿a que no sabes dónde estoy?
  • ¿Qué haces hija?
  • ¡Estoy en el Castro, papa! Es maravilloso.
  • ¡Hija, pero cómo haces eso? ¡Ten cuidado, hay lobos, ten cuidado!
Mi sensación de plenitud chocaba frontalmente con el miedo que mi padre mostraba. No hablaba de lobos metafóricos, hablaba de los lobos de toda la vida, de los mismos que llenaban las historias que me contaban mis abuelas.
El lobo anda suelto, es cierto, pero nosotras, tengamos miedo o no, vamos a salir al camino. Y no es valentía, se llama libertad.
Me gusta caminar de noche. He hecho muchas, muchísimas veces el camino Barcelona-Santa Coloma escuchando música. En días y horas solitarias, entre semana. No sabéis lo maravilloso que es cruzar los puentes de Santa Coloma así, disfrutando de la noche. Caminemos. De día, de noche. Siempre.


BSO, Miss Celie's Blues, por Margaret Avery.

miércoles, 17 de febrero de 2016

VERSIONANDO. De la literatura narrativa a la literatura dramática.




¿Cómo convertir un cuento en una pieza de teatro?

Os propongo compartir y participar en este nuevo taller de escritura teatral que bajo el título VERSIONANDO ofrece un viaje de escritura en el que a partir de un cuento previamente escogido, llegaremos a la creación de una pieza de teatro.

El teatro clásico, el teatro del que procede nuestra tradición teatral, nace del traslado de los mitos y las leyendas que los griegos vertieron en sus diferentes piezas teatrales, las que han llegado a nuestros días y que todavía hoy seguimos ofreciendo en los repertorios de nuestros teatros. Dioses, héroes y personajes inventados conviven en la explicación del mundo greco-romano que ha llegado hasta nuestros días.

Diferenciando ADAPTACIÓN de VERSIÓN, pues la adaptación respeta la historia y hasta el discurso que encierra la obra fuente, en la VERSIÓN, tras un análisis que nos ayude a guiar la transformación del relato en pieza teatral, partimos de la obra fuente para llegar a una obra original inspirada, en la medida que suceda durante el viaje, en esa obra fuente, en ese cuento o relato sin el cual, no podríamos haber escrito la pieza de teatro que resultará de nuestra exploración, experimentación, intuición y riesgo.

¿Quiere esto decir que todo vale? La respuesta es: todo es posible pero no todo vale. Desde el profundo respeto hacia la pieza fuente, descubriremos qué nos ha hecho elegirla, qué conservaremos de su propuesta y qué aportaremos de nuestra propia fuente para firmarla con nuestra autoría.

Os propongo, pues, un VERSIONANDO en el que el acabado de la pieza teatral sea una obra de la duración que precise en sí misma con una estructura de corte clásico: planteamiento, nudo y desenlace.

En mi trayectoria como dramaturga, mi experiencia en este territorio ha dado obras como Te recuerdo en Werther, inspirada en el cuento Lejana de Cortázar o Alícia a les golfes, a partir de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll.

Me encantaría que nos acompañáramos en esta apasionante aventura de convertir en teatro ese cuento o ese relato que siempre nos tocó el corazón, el alma, el intelecto, la inspiración, la vida.

Más información con dossier completo en laura@laurafreijo.com





sábado, 6 de febrero de 2016

Breve bosquejo sobre la amistad y algunos de sus alrededores



Una piedra lanzada por la mano de un amigo es como una flor. Proverbio árabe

Artículo publicado en el número XXVIII de la Revista Excodra

Ahora que afronto una minúscula reflexión sobre la amistad, me pregunto cuándo el ser humano -o algunos de sus homínidos predecesores- generaron por primera vez una relación de amistad. ¿Quizás en la celebración de una caza? ¿Quizás en un intercambio de herramientas o abalorios? ¿Quizás en la felicidad de un nacimiento profetizado? ¿Quizás a partir de una alianza entre tribus enemigas que se dieron cuenta de que juntas alcanzarían objetivos superiores? Sin embargo, no puedo evitar recurrir a mi génesis cultural y entrever una incipiente relación de amistad entre la serpiente y Eva y, por supuesto, entre Adán y Eva. La confianza depositada en los consejos de la serpiente parece obvio que es, por un lado, la ruptura de una eternidad que por otra parte la criatura creada por Dios, nunca pidió, y por otra, la ruptura de la confianza entre hombre y mujer -que tantos prejuicios nos ha generado a nosotras-, con el mordisco de la manzana. El origen mítico de esta ruptura de confianza conforma buena parte de la esencia de nuestra sociedad occidental. Pues también el laicismo surge del rechazo a las religiones monoteístas, principalmente la católica. La amistad es confianza depositada en una alianza entre dos seres.
Para los estoicos, la amistad procede de una característica proporcionada al hombre -hoy dirían ser humano, pero ya sabemos que los griegos cuando hablaban de hombre se referían al sujeto masculino singular- por la naturaleza, que es la sociabilidad; por otro, el origen del afecto amistoso se encuentra en la atracción mutua que experimentan las personas de bien al encontrar en las demás semejanzas basadas en el ejercicio de la virtud; no es, desde luego, tal como defienden los epicúreos, la manifestación de una carencia que desea suplirse con un amigo, según podemos encontrar en la introducción al libro de Cicerón, Sobre la amistad. En el estudio de Cicerón, la amistad se observa también desde la perspectiva que aporta la división del vínculo amistoso en el ámbito privado y en el ámbito ideológico. Establece, el noble romano, una característica irrenunciable que constituye el éxito de una relación amistosa: la lealtad.
La amistad es el amor incondicional hacia otra persona exento de la rémora de la cotidianidad compartida desde la intimidad. A una amistad no le exigimos la constancia en las facultades, en la demostración de afecto continuado y los trabajos diarios de labranza para el crecimiento mutuo, como sí se la demandamos a las personas que, por suerte o por desgracia, son nuestras parejas. Como ocurre con las parejas, entre los-as amigos-as se producen los flechazos -siempre recordaré la primera vez que vi a mi amigo Albert o a mi amiga Ana entrar en clase, uno de dramaturgia, la otra del Instituto- que pueden ser mutuos o unilaterales, pero que logran despertar en algún momento lo que no hemos visto en ellos-as o no han visto en nosotros-as. Un flechazo es la vibración de los sentidos despertando nuestra alma mientras reconocemos a alguien que nos resulta familiar y del cual ya sabemos sin saber; sea un vínculo de amistad, sea un vínculo de amor sentimental. Entre dos que serán amigos-as , antes de que se establezca el afecto, pueden producirse circunstancias con intereses y/o ideologías y/o formas de comprensión humana próximas que favorecen la creación de un vínculo de amistad de orden más progresivo. Lo importante en ambos casos es el cuidado y el cultivo de esta alianza pues la amistad, se origine como se origine, precisa de riego y comunicación frecuentes; incluida la telepática, cuántas veces nos ha llamado un-a amigo-a y le hemos confesado sorprendidos, ¿sabes que estaba a punto de llamarte yo? ¿sabes que estaba pensando en ti ahora mismo?. Sin ese abono periódico -según se precise, según el grado de profundidad, según las fases que atraviese la propia relación-, la amistad también puede marchitarse.
En el vínculo amistoso hay dos verbos imprescindibles que cuando se erosionan -pues el verbo es acción y en tanto que acción precisa de presencia- afectan al discurrir de la relación: compartir y conversar. ¿Cómo mantener el vínculo amistoso y el sentimiento de afecto intactos sin compartir ni conversar? Existe un acuerdo tácito en el vínculo amistoso en el que se le pide al amigo-a que comprenda cualquier cosa, en ocasiones que ampare cualquier cosa, en pocas, escasas, ser cómplice de algo al límite de lo moralmente aceptable, incluso de lo legalmente aceptable, rasgo que los clásicos denuncian pues delata una falta de calidad en la amistad, pero esta comprensión rayana en lo amoral para con el amigo-a se hace inviable si no hay experiencias compartidas o conversaciones que derrochar con cierta frecuencia. Compartir de tanto en tanto y conversar de tanto en tanto son las únicas maneras de ir acompañándonos en nuestra personal transformación de vida en el camino que nos ha tocado transitar. A menudo, las separaciones entre amigos y amigas las sentencia el tiempo, la ausencia y el silencio.
Cualquier persona supera el dolor de un desamor y llega a perdonar a aquel o aquella que, por las razones que fueren, no supieron o no pudieron gestionar mejor el final de una relación; incluidas las infidelidades, las mentiras, los desaires. Pero la traición de un-a amigo-a es una herida difícil, muy difícil de curar; casi imposible. Pues a un-a verdadero-a amigo-a se le puede permitir la discrepancia, las salidas de tono, las bromas cargadas de ironía, las ausencias misteriosas, la indisponibilidad momentánea ante un reclamo puntual, pero lo que no se le perdona -o cuesta tanto que se necesitan varios lustros o varias vidas-, pues no entra en el manual de ética de la amistad, es que quebrante la confianza otorgada de las reglas implícitas que se han ido pactando en esa amistad. Es más fácil que dos que fueron amantes se reencuentren en el corazón que dos que fueron amigos-as pero sufrieron la herida de la traición vuelvan a serlo. Me resulta inevitable recordar una de las grandes películas cuyo tema central es la traición entre dos amigos: Ben-Hur. La primera película que vi en el cine. Tenía diez años y me fascinó. Messala, vencido tras la carrera de cuádrigas, al borde de la muerte, en la mesa del cirujano, con las piernas tan maltrechas que deben amputarse, no permite que el médico actúe porque espera la llegada de Ben Hur. El médico le insta a darse prisa, su vida está en peligro.
-Él vendrá -ruge Messala. Cierto. Al fondo de la imagen, la figura del amigo traicionado, que se ha cobrado su venganza, acude a la llamada. Él vendrá contiene todo el despecho del que es capaz de sentir un amor incondicional traicionado. Sea o no, Ben-Hur la historia de un amor homosexual encubierto entre el príncipe Ben-Hur y el tribuno Messala, como escritores como Gore Vidal argumentan, es sin duda la historia de una amistad truncada y el terrible mal que eso puede llegar a provocar. Sólo el que fue tu verdadero amigo puede convertirse en un enemigo de calidad.
La amistad es uno de los más nobles vínculos que pueden establecerse entre dos seres humanos libres. Como afirma Albert Camus, la amistad es la ciencia de los hombres libres. Añado aquí que la amistad contribuye a la formación de la persona en los valores que nos hacen más humanos, más persona en cuanto a sujeto que convive en concordia con otros sujetos, y nos alejan de la apatía y la falta de compasión con lo ajeno. En este instante considero a los animales como seres también susceptibles de generar vínculo amistoso. No en vano el dicho recuerda que el perro es el mejor amigo del hombre. En definitiva, conocerás la calidad ética de una persona, por la calidad humana de sus amistades. O lo que es lo mismo, dime con quien andas, te diré quien eres.
Recientemente he leído en una noticia que me ha congratulado: La amistad favorece la salud de las personas. Un equipo de investigadores de la Universidad de los Ángeles se sorprendió al comprobar que cuando es liberada la hormona de la oxitocina frente al estrés, los amigos sienten la necesidad de agruparse. Y cuando se juntan, la oxitocina aumenta, la dopamina aumenta -estimula el amor y la ternura- y la fenilalalina aumenta -genera entusiasmo y alegría-, cosa que ayuda en gran medida a liberar el estrés y provoca sensaciones confortables y divertidas. Además, reduce los riesgos relacionados con la presión arterial, el colesterol, prolonga la vida y, para concluir el resumen, confirma -científicamente, cosa que en nuestra sociedad tiene ahora más seguidores dogmáticos que la fe y/o las creencias tradicionales- que la amistad ayuda a superar los momentos críticos. La pieza se la he enviado a dos de mis mejores amigos. Estoy seguro de que la amistad alarga la vida, escribió mi amigo. Realmente me encantan estos estudios científicos que validan obviedades, respondió mi amiga.
Un-a amigo-a no es un-a terapeuta, aunque a veces lo parezcan. Sin embargo, un-a buen-a amigo-a es la escucha, la palabra y el refugio que nos recuerda siempre que caminamos acompañados-as, que no estamos solos-as en el universo. Qué mal se va aguantando la soledad con el tiempo, el papel qué ingrato se vuelve, cómo se llaman los ojos de un amigo reflejados en un vaso de vino; se daría por esa mirada todos los imperios, escribe Carmen Martín Gaite en uno de sus Cuadernos de todo. Martín Gaite que nunca dejó de profundizar en la búsqueda del interlocutor-a deseado-a, esa mirada, esa voz, ese cómplice vital, esa alma ajena pero familiar con la que vamos hilando la vida en conversaciones, en cafeterías, en cartas, en regalos, en fiestas de bailar, en lecturas compartidas y recomendadas, en borracheras de juventud, en recuerdos y olvidos, en los dolores que nos asolan, en las alegrías que nos llenan, en la celebración constante de la risa y en el llanto compartido pupila frente a pupila, pues la amistad es la enciclopedia de nuestra memoria personal conservada a duetto en momentos de luz, de penumbra y oscuridad.
La amistad es la gloria de mantenerse unidos-as a pesar de las tempestades, es el balcón desde el que se comen pipas mientras se sueña despiertos-as y es la risa contagiosa que vertemos en momentos efímeros que se viven como eternos.
La amistad nos concede el don de la ligereza y nos ayuda a comprender que esto que llamamos mundo sin compartir, sin respetar, sin escuchar, sin aprender, sin ponerse en la piel del otro-a es un lugar frío, muy frío, glacial, desprovisto de la magia del vivir, de todas esas cosas que hacen que la vida valga la pena y la alegría.

Laura Freijo Justo
Santa Coloma de Gnet, viernes 29 de enero de 2016

miércoles, 6 de enero de 2016

¡Gracias 2015! ¡Bienvenid@ 2016!



* Ilustración de Rafael Arjona

Nuestros cuerpos cobran vida de en mitad de la nada. La existencia donde no hay nada explica el dicho: 'La forma es vacío'. Y el vacío posibilita todas la cosas explica el dicho: 'El vacío es forma'. No hay que considerar por separado estas dos cosas.

HAGAKURE. La senda del samurai, Yamamoto Tsunetomo


Llegamos al inicio de un nuevo año. Llegamos con las alforjas cargadas de experiencias, recuerdos, dádivas, escritos, herencias, diálogos, encuentros, nuevas puertas abiertas, multitud de personas con las que nos hemos relacionado y que, de una forma u otra, han dejado su pequeña, grande, mediana, diminuta, apenas visible huella, pues nada de lo vivido nos es ajeno. Llegamos al día de reyes, reinas, pajes, paquetes, torteles, familia, amigos, cartas internas, externas y caligrafiadas con un propósito de ser las mejores personas que podamos, las más compasivas, las más generosas, las que siguen aprendiendo cuál es el verdadero ejercicio del compartir y sabiendo que no siempre lo conseguiremos; ese será nuestro reto. Llegamos a estos albores de 2016 con la esperanza intacta, con la orilla de los vivos y los muertos y las sombras y los mundos visibles e invisibles ofreciéndonos tantas posibilidades para crear camino que rogamos saber elegir, saber decidir, saber hacer, saber deshacer y saber declinar cuando la página del libro no sea la que nos corresponde. Llegamos, nos paramos un momento, respiramos y seguimos caminando. Y en esta respiración decimos: 


El video clip que aquí os dejamos '¡Gracias 2015! - ¡Bienvenido 2016!' es un resumen sintetizado en imágenes de lo que ha sido el recorrigo artístico, pedagógico y humano de Laura Freijo Justo, dramaturga, directora, pensapoadora y periodista. Editado por la sister Gertrudis Losada.

Laura Freijo Justo quiere agradecer especialmente a Josep Martí, autor de la foto de apertura de este video-clip, realizada durante la representación de Las Caras B en el Club Cronopios el 7 de julio; a Margarita Ponce, Assumpció Ortet y Sergi Dantí intérpretes de la lectura Després de tants anys, de Pilar Obregón. A la poeta y artista escénica Jara Coscu por compartir escenario en la timba poética Amigas de lo raro. A Nathalia Paolini, Sergi Dantí, Elisa Lein y Cecilia Bellorín, intérpretes de El Protocolo, de Nina Rocha. A Gaby Sun por las imágenes de Soy lo que estás buscando. A Ana Simón, Anabel Agorreta, Mª Carmen Lozano e Isabel Pastor del grupo de teatro LA COLMENA que interpretó la lectura Los peces también pasean, de Enrique Ferrando. I, por último, a les actrices protagonistas de El camí del colibrí, Angie Bravo, Bea Vilaseca, Gemma Castell, Mena Santana, Mónica Ixchel, Chuss Leiva, Mercè Espelleta y Nadia Zúñiga.

Gracias también a PROJECTE VACA (sobretodo a Yanina Marini, compaña coordinadora en el laboratorio TRANSformer), al TEATRE LA COLMENA (Joan Fernández y Andreu Banús), al grupo DONA CANÇÓ (Alicia Martel y Karla Maskorro), a LA BiblioMusiCineteca (Ferran Baile, Sònia Garcia, Sac Nicté y resto de la familia) y a todos y todas las autoras que han participado en mis talleres FICCIONANDO 2015: Pilar Obregón, Nina Rocha, Enrique Ferrando, Gina Medina, Juan Ángel Losada, Sílvia Vidal, Yaneys Cabrera, Omar Puga, Eduard Borràs, Chus Rodríguez, Margarita Ponce, Sabela Vázquez y Josefa Salguero.


¡Feliz, próspero y artístico 2016!